Nuestros Artistas locales de arte religioso

En esta página, intento recoger y dar a conocer a diferentes artistas profesionales, empíricos y en formación: escultores, pintores imagineros, músicos… locales; cuyas producciones y obras artísticas tienen como fin rendir culto a lo sagrado o divino. Obras enfocadas, en las visiones, interpretaciones y reflexiones sobre el sentido  de la fe.

A lo largo de la historia del mundo ha sido difícil la diferenciación entre el arte religioso y el arte sacro. El primero nos muestra obras artísticas donde se muestra el amor y la fe en Dios. Sin embargo en el arte sacro podemos contemplar lo mismo que en el religioso pero que además sirve como culto a lo divino

En el Arte Sacro la composición de las imágenes religiosas no se deja a la inspiración de los artistas, sino que deben revelar los principios básicos expresados por la Iglesia y la tradición cristiana aunque en algunos casos relacionado con el arte abstracto con una terminación religiosa.

El arte sacro contemporáneo es utilizado principalmente para mostrar el diálogo y la relación que existe entre el tema religioso y las nuevas y diferentes técnicas artísticas que existen en la realidad.

Las principales características de este tipo de arte son las siguientes:

  • Sus obras tienen un destino litúrgico.
  • Sus obras de arte le dan mayor importancia a la expresión de la belleza en términos cristianos.
  • Expresan también la belleza divina.
  • Tienen como objetivo el de guiar al hombre hacia Dios.
  • Los artistas tienen una profunda inspiración religiosa.

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Francisco Javier Muñoz Boluda

Escultor-Imaginero

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Francisco Javier Muñoz Boluda nace en 1987 en la villa de Campo de Criptana, un pequeño oasis cultural dentro de la comarca de La Mancha, entre Castilla y Andalucía donde ejerce su actividad de escultor, imaginero y restaurador.

Arquitecto de formación dentro de la rama de restauración de bienes muebles e inmuebles, por la Universidad de Alcalá. Donde desarrolló habilidades tan importantes para el escultor como el dibujo, las proporciones, la construcción con madera, además diferentes disciplinas vinculadas al patrimonio y a la restauración.

A lo que se le une la Fe en lo que hace así como gusto por el arte del siglo de Oro, de donde tiene sus grandes referentes escultóricos desde Montañés a Salvador Carmona, y pictóricos desde Murillo al Greco, sin perder de vista el movimiento contemporáneo de Víctor Ochoa o Javier Marín.

Su formación en bellas artes se forja en la Escuela Municipal de Pintura de Campo de Criptana durante toda su infancia y adolescencia, complementada además por su participación en el Aula de Bellas Artes de la Universidad de Alcalá de Henares.

Desde 2014 se dedica enteramente al estudio y desarrollo de la imaginería y ha ido enlazando numerosos encargos por la mayor parte del territorio nacional, tanto de obra propia como de restauración de tallas policromadas sin pausa, en la que poco a poco trata de consolidar su estilo e impronta.

http://www.munozboluda.com/?page_id=66841

http://www.munozboluda.com/?page_id=4327

https://www.lahornacina.com/noticiasboluda2.htm

Realización de esculturas e imaginería en diferentes materiales y formatos como tallas en madera, modelados en terracota, imaginería de pequeño formato, policromías y estofados sobre oro fino.

Ntra Sra del Carmen Miniatura realizada para colección particular de 60 cmLa imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es virgen-del-carmen-munoz-boluda-01.jpg

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Intervención para la titular Mariana de la Cofradía de Jesús Caído, la Verónica y la Dolorosa de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

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Alfonso Fiérrez Arias: Imaginero

Alfonso Fiérrez

desde muy pequeño empezó a cursar talleres de modelado y vaciado en Alcázar de San Juan, ocupándose asimismo de obras marianas, a las que aporta una nueva y original policromía tostada morena, en sustitución de la habitual tez clara y sonrosada. Alfonso Fiérrez Arias es autodidacta y apasionado del Arte desde muy temprana edad, y a sus 31 años ya ha realizado importantes restauraciones y obras como San Cristóbal, para la Hermandad de Torrenueva en Ciudad Real, así como la reciente restauración de la imagen de Jesús Resucitado de la Ermita de la Veracruz de Manzanares. Su técnica utilizada enfatiza el dramatismo en cada una de sus imágenes “las carnaduras al óleo pulimentado, las pestañas de pelo natural y las lágrimas realizadas a mano para sus Dolorosas, son realmente de un trabajo muy bien realizado” 

Pero de Fiérrez también hay que destacar su pasión e investigación sobre el misterio de la Sábana Santa de Turín, reflejando los rasgos de dicha imagen en sus obras cristíferas. Su predilección siempre fue la imaginería, especialidad escultórica basada en la representación plástica de temas religiosos con finalidad devocional, vinculada a la religión católica y especialmente arraigada en España.

Su primera exposición fue Arte Religiosos en Membrilla (Ciudad Real)  en el año 2011, donde también expuso Pasión 2015, ya en septiembre de ese mismo año y con motivo de las fiestas en honor al Patrón de Manzanares, exhibió la pieza del mes, un busto tallado y policromado de Nuestro Padre Jesús del Perdón, en el Museo del Queso Manchego y Colección de Arte. Entre sus trabajos se incluyen unos grabados, de los cuales donará uno al Museo del Queso Manchego y Colección de Arte de Manzanares que acoge esta exposición de imaginería hasta el día 31 de marzo.

Ha elaborado réplicas de vírgenes, cristos y santos, y ahora restaura el Jesús Resucitado de Manzanares.

La curiosidad por las imágenes de iglesias y parroquias acompañó su infancia mientras que exploraba las formas con plastilinas y hacía bocetos de figuras en papel; y como algo “innato”, “natural”, su crecimiento como escultor ligado a vírgenes, cristos y santos surgió hace seis o siete años para deslumbrar a todos aquellos que saben apreciar las manos de un artista y para aquellos fieles que transforman las lágrimas o la sangre que corre por un rostro en fervor. En plena juventud en esta época en la que la secularización es una realidad, el manzanareño Alfonso Fiérrez Arias ha sabido combinar de manera autodidacta esa devoción que tiene hacia el catolicismo en general, y hacia la “expresión del rostro de Jesús y de María” en particular, con su pasión por la escultura, en barro o tallada en madera, en réplicas de los bustos de la Esperanza de Triana de Sevilla, de San Juan Evangelista y de Jesús del Perdón de Manzanares.
En barro y a partir de unas fotografías, su primera obra fue una réplica de la Virgen Esperanza Macarena de Sevilla, y su don en estas lindes pronto apareció, pues todos los que observaron esta primera pieza, según comenta, “quedaron sorprendidos” de su realismo y expresividad. Aunque en principio fue un “hobby”, la profesionalización de su trabajo fue en aumento; y de manera autodidacta Alfonso Fiérrez Arias ha aprendido a tallar la madera de roble, cedro y abedul, y acompaña la estructura de sus trabajos, según cuenta, “con diferentes materiales como el pelo natural para las pestañas de las imágenes o el cristal fundido para las lágrimas de las vírgenes”.
Además, este escultor de orígenes membrillatos comenta que el proceso de investigación de las imágenes ha sido arduo, pues ha tenido que estudiar “el comportamiento real de la sangre para producir un efecto realista con los pigmentos” y ha tenido que utilizar su pasión por las investigaciones relacionadas con la Sábana Santa de Turín, “un mundo fascinante”, para conocer “los rasgos y las facetas de Jesús”, y que posteriormente los ha aplicado en piezas como la del patrón manzanareño. La representación de Jesús le causa una gran fascinación, “mostrar sus sentimientos, el dolor que experimentó en la cruz”, dentro de la intención por plasmar “más la realidad que lo devocional”. Ahora bien, su interés por la imaginería religiosa no tiene límites y dentro de su colección de obras tiene un San Juan Evangelista, además de restauraciones como la de San Cristóbal o la de la imagen de Jesús Resucitado de Manzanares, a la que está dedicado en la actualidad y que espera presentar en “todo su esplendor” en la próxima Semana Santa.
Consciente de lo complicado que es abrirse camino en un ambito de la escultura muy específico y reservado para muy pocos, su mirada está puesta en artistas como Juan Manuel Minarro López y le encantaría aprender de la mano de algunos de los mejores imagineros sevillanos. Alfonso Fiérrez Mazarro centra sus esfuerzos en “crecer como artista y profesional”, “despacio, con calma, y con el trabajo bien hecho”, con la intención de dar a conocer sus piezas en esta provincia en la que pocos dedican su tiempo a este arte tradicional de hace siglos. Noemí Velasco Manzanares

06 Septiembre 2015 Lanza

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Carlos Guerra

San Juan de Ávila. Imagen tallada en cedro con acabados en policromía , tamaño natural. Parroquia  de San Juan de Ávila (Jerez de la Frontera)

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Santa Teresa escultura en bronce, pessa 700 kilos y mide casi 1,80 metros. La santa, sentada sobre una piedra contemplando la obra de su fundación, posa una mano en un libro al ser en Malagón donde empezó a escribir la historia de las fundaciones.  y lleva un cayado en otra (símbolo de las fundaciones) .De esta manera, por un lado se representará su labor fundacional y por otro, el de escritora.

Carlos Guerra

Escultor nacido  en  Almodóvar del Campo (Ciudad Real)  Pasa toda  su  infancia  entre Madrid y Almodóvar  y  toda su juventud en Sevilla donde  se forma como artista. En la  actualidad está afincado en Madrid.

ESTUDIOS Y FORMACION  ACADEMICA

Educación General Básica en el Colegio de  los PP Carmelitas: Santo Maestro Juan  de Ávila-Santa Teresa. de Almodóvar del Campo. (Ciudad Real).

Bachillerato en  el Instituto de Enseñanza Secundaria San Juan Bautista de la Concepción. De  Almodóvar del Campo. (Ciudad Real).

1986 Trabajó de  ayudante en  distintos  estudios de Escultura bajo  las  ordenes de los  escultores Juan Ventura y  Antonio Romero. Ambos  en  Sevilla.

1990-1995. Realiza 5 cursos de en la  Facultad de Bellas Artes de  Santa Isabel  de Hungría de  la  Universidad de Sevilla.

Becario por  la  Universidad de Castilla La  Mancha para realizar  un  estudio de Patrimonio Histórico Artístico del Valle de Alcudia. (Ciudad Real) Publicado por  la  BAM (Biblioteca de Autores Manchegos)  1997.

Durante  ese  mismo  periodo Impartí  Cursos de Patrimonio dirigido a  monitores y agentes culturales patrocinados  por  la  Unión  Europea.

OBRA ESCULTORICA

Realización de la Imagen de Nuestra Señora  de la Esperanza y Caridad, talla en madera tamaño natural realizado por encargo de la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén.  Iglesia de San Ignacio. Baeza (Jaén) Inaugurada Domingo  de Ramos  2003.

2003-2004 Realización  Grupo Escultórico: El Prendimiento.  2 figuras (Cristo y Judas)  tamaño  natural, talladas  en madera por encargo  de la  Cofradía  y Hermandad de Nazarenos del Cristo de Medinaceli  para la Catedral de Palencia. Inaugurado del  año  2004.

Realización  de la Escultura en  piedra: San Esteban Protomártir, encargo  de la Parroquia de Santisteban del Puerto (Jaén) Inaugurada el 26 de Diciembre 2004.

2005-2012  Grupo Escultórico: Entrada de  Jesús en  Jerusalén.  (8 figuras)  tamaño  natural talladas  en madera. Realizado por encargo  del  Excmo. Ayuntamiento de  para la Catedral  de Salamanca. Inaugurado sucesivamente  a partir  del  año  2007.

Escultura Pública en  bronce: Reina Isabel  de Castilla.  Altura  4 metros. Realizado por encargo  del  Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Real y  patrocinado  por  la  Caja  Rural.  Fecha  de  Inauguración: 2 de Febrero del 2011.

Escultura Pública en  bronce: Hernán Pérez del Pulgar.  Altura  3 metros. Realizado por encargo  del  Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Real y  patrocinado  por  la  Caja  Rural.  Fecha  de  Inauguración: 16 Agosto del 2011.

Realización  de San Juan  de Ávila, Doctor de la Iglesia. Tres Medallones realizados  en bronce,  tamaño académico,  conmemorativos del Doctorado de Sam  Juan  de  Ávila. Para su Casa Natal en Almodóvar  del Campo. (Ciudad Real) y  las  Parroquias de San  Juan  de  Ávila de de Jerez de  la Frontera (Cádiz).y Sam  Juan  de  Ávila de Madrid. 7 de Octubre 2012.

Escultura en  bronce  Audi Filia. Realizado Por  encargo de  la Diócesis de Ciudad Real para  ser ofrecido como  presente a SS Benedicto XVI con  motivo de  la Proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la iglesia. Roma Ciudad del Vaticano.  10 de Octubre del 2012.

Escultura en  bronce: San Juan  de Ávila,  tamaño académico. Realizada  por  encargo de la Parroquia de  Almodóvar  del Campo. (Ciudad Real) para presidir la Exposición Jubilar. Enero 2013-Enero 2014.

Escultura en madera  policromada.  Sto. Maestro Juan  de Ávila, tamaño  natural Realizada  por  encargo de la Parroquia de San Juan de Ávila de Jerez de  la Frontera (Cádiz). Inaugurada 7  Octubre 2013.

Escultura en  bronce: Lázaro  el  ciego  y  las  uvas. Altura 4 metros.  Inspirada  en  el Lazarillo  de  Tormes, fue  realizada  por  encargo de  Félix  Solís para  presidir el museo de  la Bodega Bajoz  de Pagos del Rey  . Toro (Zamora). Inaugurada  3 de  Marzo del 2014.

Escultura Pública en  bronce: Santa Teresa de Jesús, sentada  en  la piedra.  Realizado por  encargo del Excmo. Ayuntamiento de  Malagon (Ciudad Real). Inaugurada el  5 de  Octubre del 2014.

Escultura Pública en  bronce: Altorrelieve de  la  Procesión de  Ramos y Monolito del Primer Asentamiento de la III Fundación  de  Santa Teresa de  Jesús.  Realizado por  encargo del Excmo. Ayuntamiento de  Malagon (Ciudad Real). Inaugurada el  21 de  Marzo del 2015.

Escultura en  bronce: Relieve de San Jerónimo Penitente. Monasterio  de Santa María del Parral, Segovia. Realizado por  encargo de la Comunidad de  Monjes  Jerónimos.

Escultura Pública en  bronce  Lorencete. Realizado por encargo  del  Excmo. Ayuntamiento de Tomelloso (Ciudad Real).  Fecha  de  Inauguración: 28 Agosto del 2015.

http://exaere.blogspot.es/

Correo electrónico: carlosguerraescultura@gmail.com

Carlos Guerra, un escultor de relieve

Joaquín Muñoz Coronel CIUDAD REAL
Carlos Guerra, autor de Santa Teresa

El pasado 11 de abril, el Presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero, y el Alcalde de Malagón, Adrián Fernández Herguido, inauguraban la bautizada como ‘Puerta del Encuentro’, precisamente en el día que se cumplían 450 años de la Tercera Fundación de Santa Teresa de Jesús en Malagón. Una obra que ha recibido una calurosa acogida, por parte del gran número de visitantes que está recibiendo Malagón en todo el año. Y que ha sido realizada por el escultor Carlos Guerra, natural de Almodóvar del Campo.

Una localidad con profundas relevancias religiosas, por ser la patria chica del sacerdote y escritor ascético San Juan de Ávila  ‘el apóstol de Andalucía’, (Almodóvar del Campo 6/1/1500; Montilla 10/5/1969). Doctor de la Iglesia desde 7/10/2012, cuarto santo español en alcanzar este título, y patrón del Clero Secular español. A San Juan de Ávila se le atribuye la autoría de una de las joyas literarias de la mística castellana, el soneto: “No me mueve, mi Dios para quererte…”.

 

Pero hay más. También en Almodóvar del Campo nació el ascético y místico San Bautista de la Concepción (Almodóvar, 10/7/1561; Córdoba 14/2/1613). Reformador de la Orden Trinitaria y fundador de los Trinitarios Descalzos. Quinto hijo de los ocho de una familia de labradores acomodados, fundó y trabajó en Alcalá de Henares Baeza, Córdoba, Madrid, Pamplona, Salamanca, Sevilla, Toledo, Valdepeñas…

Pues bien, del escultor Carlos Guerra –que de beligerante tan sólo tiene el apellido- podemos admirar numerosas obras repartidas por nuestra provincia. He ahí las de ‘Isabel la Católica’ y ‘Hernán Pérez del Pulgar’ en Ciudad Real; el ‘Medallón’ conmemorativo del Doctorado de San Juan de Ávila para su pueblo natal, Almodóvar; el ‘Lorencete’ de Tomelloso, o la  celebérrima ‘Santa Teresa’ sentada de Malagón, entre otras…

SU SIMBOLOGÍA

La ‘Puerta del Encuentro’ es una obra en homenaje a la Tercera Fundación de este cenobio carmelitano. Representa a los fundadores de la Orden de los Carmelitas Descalzos, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, y en la parte superior aparecen los Titulares de la Orden, Nuestra Señora del Carmen y San José.

Santa Teresa estuvo  al menos en 6 ocasiones en la villa de Malagón, con motivo de la fundación de Convento de San José, y al que siempre consideró como “su gran obra”. Pero San Juan de la Cruz visito aún más veces Malagón, confesando a las monjas y celebrando misa en el convento en repetidas ocasiones.

Se dice que mostró deseos de ser capellán de esta comunidad, y pasó por Malagón incluso después de muerto, cuando su cuerpo era trasladado desde Úbeda donde murió, a Segovia donde está enterrado. Por cierto, un traslado que parece haberse recogido expresamente en el Quijote: “De las discretas razones que Sancho pasaba con su amo y de la aventura que le sucedió con un cuerpo muerto, con otros acontecimientos famosos” (I, 19).

COMPLEJA  REALIZACIÓN

La ‘Puerta del Encuentro’ a que nos venimos refiriendo, cofinanciada por la Diputación Provincial de Ciudad Real y el Ayuntamiento de Malagón, según los promotores “supone un impulso a este tipo de obras como visualización de nuestra historia, nuestras tradiciones y nuestra propia cultura y como un reclamo turístico permanente y sostenible”.

La Puerta, según su autor “está fundida en bronce al modo renacentista italiano y partió de un modelado en arcilla a tamaño natural, sobre la que hizo un molde negativo. Se positivó en cera, y a esa reproducción en cera se le añaden los ‘bebederos’ por donde entra el bronce fundido, y ‘respiraderos’ para la salida del gas.

Así se confecciona el molde negativo de arena de sílice, y se ‘mufla’ a 500º C durante 15 días, cuando la cera se quema por completo y se pierde. “De ahí que se llame ‘a la cera perdida’, quedando en su lugar el hueco donde se vierte el bronce líquido a 1200º C. La Puerta tiene unas dimensiones de 4,5 metros de alto por 2,20 de ancho, con cuatro grandes altorrelieves a tamaño natural, y con acabados de pátina policromada al fuego”.

Puerta del Encuentro. Malagón

Puerta del Encuentro. Malagón

AUTOR DE LA OBRA

Carlos Guerra del Moral cursó estudios de Bachillerato en el ‘IES San Juan Bautista de la Concepción’ de Almodóvar del Campo, para después realizar sus estudios universitarios en la ‘Facultad de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría’, de Sevilla, curiosamente fundada por Murillo, a quien se están dedicando notables exposiciones en la capital andaluza.

Carlos Guerra había dibujado bien desde siempre, y tal vez por ello pudo tener alguna duda en principio entre Pintura, Escultura, Restauración y Diseño. Optó finalmente por Escultura, y al poco de terminar sus estudios en Sevilla realizaría su primera obra de grandes proporciones: ‘Isabel la Católica’ que desde 2005 podemos admirar en la Avenida de los Reyes Católicos, realizando a continuación cursos de restauración e imaginería.

Convencido de que deseaba trabajar fundamentalmente el bronce, Carlos Guerra se había trasladado a Madrid, en donde entraría en contacto con fundiciones para su realización de la Reina Isabel. Nuestro artista modela tradicionalmente (“a sangre”), el proceso ‘de siempre’: modelado a tamaño real, molde a la ‘cera perdida’, fundido, y acabado final. “Se trata de la forma de trabajo más auténtica y más laboriosa”, afirma el autor.

Es Carlos Guerra uno de los escultores más jóvenes que conocemos, frisando la edad de las 50 primaveras, y podríamos encuadrarlo en el estilo figurativo y realista… Entre sus obras está el popular ‘Lorencete’ de Tomelloso, y donde más a gusto se encuentra nuestro artista es el bronce, que define como el “material más plástico y a la vez más imperecedero”. Para Guerra “la piedra tiene limitaciones -por la morfología y el peso- que no posee el bronce. La composición final de este metal tiene que ir hueca, con un grosor de pared de entre 1 y 1’5 cm.”.

LA ESCULTURA PÚBLICA

Confiesa claramente nuestro autor sobre la escultura: “Me interesa que esté disponible para todo el mundo, no exclusivamente para museos o coleccionistas, sino que esté en la calle para siempre. Es la pura democratización del arte, que puede disfrutar de él todo el mundo. Por otro lado, la escultura que sirve de homenaje a algún personaje, va normalmente sobre un alto pedestal. En cambio, yo reivindico la escultura a pie de calle, para que la gente la disfrute, la toque, interaccione, se haga una foto con ella, y haga un guiño al paseante”.

Por otro lado, la escultura ha estado dedicada  habitualmente a personajes históricos o literarios de relevancia. “En este siglo de la imagen, la gente quiere visualizar conceptos que sean una escritura en bronce, que conformen y obedezcan a nuestras tradiciones y oficios, y a nuestra propia cultura, haciendo más hincapié en la intrahistoria que en la historia. Si importante fue Felipe II, no lo son menos los millones de personas normales que hoy en una ciudad apuestan por el turismo local. Hoy las ciudades tienen un gran déficit de este tipo de esculturas”.

Que además pueden complementarse con un ‘Código QR’: “Ver al personaje, escuchar su historia, acompañarlo de música, ver sus planos, conocerlo todo de una forma rápida y segura es todo un logro hoy en día”. Considera Guerra que “En este aspecto, debería existir una mayor sensibilización de los políticos. El desarrollismo se cargó gran parte de nuestra arquitectura popular, y se ha cargado las tradiciones. Es preciso visualizarlas permanentemente, y que la gente sepa en dónde está, y la historia y posibilidades del lugar”.

LA ESCULTURA SOCIAL

En este sentido, para Carlos Guerra “la escultura pública puede ser la mejor enciclopedia, y el mejor y más inteligible signo de identidad cultural. Las personas van a un lugar concreto y se hacen la foto con una estatua que es inequívocamente de allí. ¡Cuánta gente se ha hecho la foto con Santa Teresa en Malagón!”

Sobre la comparación entre este tipo de escultura social, y otro tipo de homenajes desproporcionados, Carlos Guerra lo tiene claro: “Es preciso tener más visualización popular, y menos homenajes inútiles o desproporcionados. La calidad de vida en un pueblo tiene que ver con la cultura y la naturaleza, los árboles y la escultura. Con la escultura tal vez menos monumental, pero mucho más públicamente accesible…”.

Una escultura que, además, no tiene gastos de mantenimiento y resulta ser mucho menos costosa que otras actuaciones. “En un momento en que la mujer está alcanzando la importancia que merece, me cabe el honor de haber sido autor de las esculturas de las dos mujeres más decisivas en la historia de España, cada una en su campo: La Reina Isabel de Castilla, y Santa Teresa de Jesús. Ambas están la provincia de Ciudad Real, en nuestra capital, y en la vecina Malagón”.

Está claro que la escultura es ‘el arte extraordinario de las formas’, en cuyo fondo –a veces hueco como en el bronce- no encontraremos el alma de nuestros personajes… Porque el alma siempre estará en el interior de quien contempla la obra, el verdadero destinatario, y sólo quien realmente puede valorar en su justa medida el trabajo -casi siempre divino- del escultor.

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Vicente Castellanos

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Cantautor cristiano

Biografía
Niño cantor en la Escolanía del Escorial, miembro del Coro Parroquial de Villanueva de los Infantes, miembro del Coro de la JMJ Madrid 2011
y compositor cristiano, preocupado por la carencia de valores en la sociedad actual y por la trasmisión del Evangelio a los más jóvenes,  porque sin esa trasmisión la humanidad pierde la luz…
 
 
Premios
La mirada de los que escuchan mis canciones, el aplauso sincero al final de un recital…
Las bendiciones y buenos deseos de la gente que se emociona con la música y el texto de cada creación…
La gente sencilla, mis hijos, mi esposa, los míos, mis amigos…
Cantar como voluntariado y al servicio de los demás, hacer la revolución del corazón, la única posible, a través de la música cristiana, un medio más, una aportación más, a la nueva evangelización…ablandar y sensibilizar corazones para que abran la puerta a lo que de verdad necesitan… el amor de Dios.
 

Canal de Vicente Castellanos y sus principales listas de reproducción: villancicos, canciones cristianas, canciones infantiles y experiencias didácticas, cancionero de los poetas de la Mancha y canciones de la vida y del amor.

Información personal

https://www.youtube.com/user/vcastellanos09

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Luis Fernando Ramírez  (Imaginero)

Luis Fernando Ramírez Mata nació en Ciudad Real el día 4 de abril de 1985.De vocación temprana, comenzó trabajando de manera autodidacta al no tener medios en su ciudad natal para ingresar en un taller de imaginería. Con motivo de los estudios que ya tenía en mente realizar, tuvo que cursar el Bachillerato por la modalidad de Arte en la Escuela de Artes y Oficios Pedro Almodóvar de Ciudad Real. Durante todos estos años, su afición por la imaginería religiosa se fue forjando poco a poco, dedicando su tiempo libre a modelar sobre barro, pintar al óleo, etc. El salto definitivo para lograr una mayor evolución en su proceso de aprendizaje lo dio en junio 2002. En esas fechas, D. Antonio Joaquín Dubé de Luque, lo admitió como discípulo en su estudio de imaginería religiosa de Sevilla. En su taller adquiere la disciplina de la imaginería Actualmente cursa los estudios de Bellas Artes en la Universidad de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, compaginándolos con los diferentes encargos que le solicitan. Su primera obra, fue la imagen de María Santísima de la Estrella para la Hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad de su ciudad natal.

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Nuestra Señora del Rosario

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En lo referente a la pintura; podría resumir en una palabra lo que he querido expresar en el cartel, y no es otra que el de “MADRE” Lo que es ella; una gran Madre para todos sus hermanos, devotos y feligreses.

Por ello, he querido representar en este lienzo de lino pintado al óleo, la figura de la Madre del Rosario; acogiendo a su barrio con su manto. Barrio simbolizado en sus elementos parroquiales mas significativos. En línea de Tierra pueden observar la portada ojival de nuestra Parroquia de San Julián, donde aparece la Virgen inserta justo en el momento de la entrada en el templo; en su anual procesión; aludiendo a lo extraordinario en su exorno floral y de banderolas.

De la misma portada surgen las volutas y guirnaldas del paso procesional de Nuestra Señora, donde aparecen sus querubines sosteniendo las representaciones simbólicas de las otras corporaciones eclesiásticas donde la Virgen adquiere gran importancia.

Por un lado observamos la silueta de la magnífica espadaña renacentista del Monasterio de Hermanas Jerónimas de Santa Paula; por su vinculación a nuestra Hermandad; además de ser ellas mismas las camareras honorarias de la Virgen, y la propia sede donde se bendijo nuestra titular, hará 75 años, el día 12 de octubre.

En el lado opuesto aparece la insigne Torre de la Parroquia de San Marcos, ya que fue durante un gran período la sede de Nuestra Hermandad desde tiempos remotos, y cuya collación Nuestra Bendita Madre tiene la honra de ser su Patrona.

Ya en rompimiento de Gloria, como no podía ser de otra manera, luce esplendorosa la imagen de Nuestra Señora del Rosario y del Divino Infante; Portando todos sus atributos de Reina como son su corona,ráfaga, cetro, saya y manto de salida; ricamente enjoyada; y expresando la Piedad de sus ojos en su dulce mirada que nos invita a la reflexión.

Para culminar, y aludiendo a tan certera y extraordinaria advocación bendita del Rosario; la Santísima Virgen porta conjuntamente con Su divino Hijo las cuentas de ese Rosario, tal y como lo hace cada año en su salida procesional; contribuyendo a su exorno la ornamentación de las rosas místicas de su letanía.

https://www.facebook.com/imagineroramirezmata/

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Oscar Patón Tenorio

Oscar Patón nace, en Ciudad Real el 17 de julio de 1985. Empezó a interesarse por el arte desde niño teniendo su primera formación con el pintor ciudadrealeño Raúl Vivas.

Cursó estudios en la Escuela de Artes Pedro Almodóvar. Poco tardó en incorporarse en ARTIFEX, un taller de restauración de Miguelturra que engloba pintura, escultura y todo tipo de antigüedades. Posteriormente (2009) se matriculó en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid recibiendo el título oficial como Diplomado en Restauración.

Desde el año 2004 es vestidor de Ntra. Sra. de los Dolores (Ave María), Ciudad Real, que es su devoción desde niño.

En el año 2016 realizó el cuadro conmemorativo del «50 Aniversario de la Coronación Canónica de Ntra. Sra. Del Prado de Ciudad Real. Gracias a esta importante obra se ha dado a conocer como pintor. Este año ha restaurado una talla de la Inmaculada Concepción de las Religiosas de María Inmaculada de Ciudad Real y en próximos días iniciará la restauración de la imagen de la Virgen de la Soledad de Miguelturra. 

En cuanto a la pintura este año ha hecho los carteles de Semana Santa de Ciudad Real de las hermandades de las Tres Cruces, Santo Sepulcro y Ntra. Sra.de los Dolores. Para Montemayor, Córdoba, el cartel oficial de la Semana Santa. Óleos para los estandartes de la Hospitalidad Diocesana de Lourdes y Ntra. Sra. de los Ángeles, ambas de Ciudad Real.

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 Ntra. Sra. de los Dolores. Ave María.

Cartel oficial de la Semana Santa de Ciudad Real 2019. Óleo sobre lienzo.
El cartel corresponde a la Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores. Ave María.

«Ave María», con esta frase en latín, que en español se traduce como «Dios te salve María», el Arcángel Gabriel saludaba a la Virgen en el momento de la Anunciación del nacimiento de Jesús. Es, por esta razón, por la que el Espíritu Santo entra por la vidriera del fondo ocupando el lugar central del cuadro. Iconográficamente al Arcángel Gabriel se le representa con una vara de azucenas blancas que representan la pureza y virginidad de María. Concretamente la vara se suele representar con tres flores abiertas que simbolizan la virginidad antes de la concepción, al concebir a Jesús y después de la misma.
También la vara de azucenas representan a la S.I.P.B. Catedral, sede de esta devoción desde el siglo XVII, debido a que el antiguo escudo de la Catedral era un jarrón con una vara de azucenas. De esta forma también se hace un guiño a la antigüedad de la devoción a la Virgen de los Dolores.
De la veneracion a la Dolorosa surgió, en 1692, la congregación del «Ave María», origen de esta hermandad. En esta congregación los hermanos al encontrarse tenían la obligación de saludarse con las palabras «Ave María», lema que ha quedado desde entonces como seña identificativa de la hermandad y que, por esa razón, aparece escrito en uno de los cirios.
El perfil doloroso de la preciosa Madre, nos conduce la mirada hacia el suelo en señal de luto, y hacia el camino a nuestra estación de penitencia en la salida desde el interior del templo, debido a la posición que ocupa la Virgen delante de la vidriera.
La Dolorosa aparece vestida de luto con el terno de procesión y con un tocado de tablas, muy identificativo de Ella, ya que tras la guerra civil se viene vistiendo de esta forma a la actual imagen (1940). También se deja adivinar, sobre su cabeza, la parte del canasto de la corona nueva, un importante estreno que la hermandad viene persiguiendo desde hace años y que lucirá en sus sienes, Dios mediante, a partir del Viernes de Dolores del presente 2019.
Delante de la imagen vemos una candelería compuesta por siete cirios encendidos que representan los siete dolores que atraviesan como puñales el corazón de María.
La luz de los cirios en el templo en penumbra, crea un ambiente de recogimiento y devoción.
Tras los cirios, y sobre el rosetón gótico, se aprecia la cruz blanca sobre el fondo negro, imagen también muy identificativa de la Dolorosa desde tiempos remotos, en el que el blanco simboliza la pureza de la Virgen y el negro el luto por Cristo Muerto.

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 JULIÁN DE CAMPOS CARRERO  “EL PINTOR DE LA VIRGEN”

Foto 2 Retrato de Julián de Campos

 Julián de Campos Carrero nació el 2 de abril de 1928 en Torrenueva (Ciudad Real), Real), siendo el mayor de los dos hijos del matrimonio formado por don José de Campos Cea y doña Carmen Carrero Simón.

Los años de infancia los vive en plena Guerra Civil, perdiendo a su padre (y a varios familiares) cuando tenía sólo ocho años, acontecimiento que marcará singularmente su personalidad.

El interés y gusto por las artes plásticas en Julián de Campos no era ajeno en su ambiente familiar. Desde muy niño, uno de los primeros recuerdos nos lo presenta de dos años de edad cuando, al mismo tiempo que jugaba con los tubos y pinceles de pintura en el cortijo de sus abuelos, veía entusiasmado pintar a su tía y a su padre sobre todo “paisajes” de su querido pueblo. Torrenueva está rodeada de hermosos parajes característicos del Campo de Montiel,  que Julián irá captando, con sus cambios de ricos colores en cada estación, embebiéndose de la calma y la paz que esta tierra le transmiten tal y como puede observarse de manera muy patente en sus paisajes, así como la impronta de unas hermosas casas solariegas que hacen presente el paisaje manchego y los antiguos oficios agrícolas.

Al ritmo de su corazón late su arte y pinta todo lo que le rodea, su entorno cotidiano, retratos, bodegones, escenas costumbristas… Su obra es fruto de su profunda religiosidad interior y ésta no es ajena al ambiente familiar que respiró, pues los valores religiosos heredados palpitan constantes en todo su arte, y por eso será al tema religioso al que dedique principalmente todas sus fuerzas y su inclinación artística. Además, Julián de Campos fue monaguillo durante cinco años junto a su pariente, el sacerdote don Felipe Campos Rodríguez, en la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor de Torrenueva, del siglo XVI, gótica isabelina, cuya portada sur es una de las más bellas del Campo de Montiel. Allí, paseando entre retablos de gran valor (la iglesia tuvo hasta nueve retablos; tres la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, y cinco, la Ermita del Santo Cristo del Consuelo…), se enamoró de la belleza que atesoraban esos muros, y así su obra será el resultado de la exquisita sensibilidad de su espíritu.

Los inicios de Julián de Campos en su otra gran pasión, la escultura, tienen lugar  cuando, niño aún, se interesa por el modelado y, con una inusual libertad de ejecución y expresión para su corta edad y, como le ocurre con la pintura, juega en la tejera de su abuelo materno cercana a Torrenueva, apodado “Canuto”, y pasa horas y horas modelando con el barro, embriagado  de una vocación casi “biológica”. En 1939 con tan sólo once años hizo una Virgen de la Cabeza y más tarde, jovencísimo, con 14 años de edad, Julián hizo su primera escultura un “Cristo Crucificado”.

Así nacían las que iban a ser las dos grandes pasiones de su vida: la escultura y, sobre todo,  la pintura, con la que asumirá su más grande compromiso.

En 1946 ingresa en la Escuela Normal de Magisterio “Isabel la Católica” de Ciudad Real, donde cursa los cuatro cursos entonces establecidos. Llama la atención su afán por la veracidad, que lo llevan a alcanzar una  minuciosidad y perfección de detalles que poco a poco llegará a ser, una máxima en su larga vida artística. Será su pedagogo don Darío Zori Bregón, también Director de la Escuela de Artes y Oficios (instalada entonces en el número 3 de la calle de La Mata) quien, al observar las dotes del joven, y admirado de su creatividad, le anime a asistir por las tardes a la Escuela de Artes y Oficios (1945-1948).

Inmerso en el ambiente artístico de estas aulas, y en unos momentos de intensa actividad creativa, tiene la oportunidad de comprender y aprender el dominio de la expresión de la forma…, hasta construir nuevas formas…, con maestros de excepcional categoría artística como el escultor Jerónimo López Salazar[1] que daba modelado, y de Antonio García Coronado[2], de vaciado. También se va a sentir muy enriquecido con el trato de otros jóvenes estudiantes, entablando gran amistad con Manuel López Villaseñor[3] que será uno de los grandes pintores de esta tierra y uno de los máximos exponentes de la pintura española. Así, pues, en este entorno, recibe una formación artística entendida como adiestramiento básico, observa, aprende a modelar de manera minuciosa y fielmente del natural, de los yesos clásicos y modelos diversos de la Escuela. Serán sus primeras lecciones, sus principios…, que poco a poco irán configurando su particular modo de hacer. Aquí, en la Escuela de Artes y Oficios y a pesar de su corta estancia (tan sólo tres años), comenzó a recoger el fruto de su trabajo consiguiendo el “Premio Extraordinario de modelado”, por dos años consecutivos.

En Ciudad Real, conoce la obra del gran  paisajista Ángel Andrade[4] admirando los frescos que ilustran la cúpula de la escalera principal y los techos de los salones nobles del Palacio Provincial; y sobre todo no oculta su interés y veneración por los retratos realistas Los dos borricos, Paisaje con niños, Niños en un rastrojo, de Los carros de los viñeros, Los bombos…, paisajes llenos de luz y color de Antonio López Torres[5] “el pintor de La Mancha” por antonomasia.

1] Jerónimo López-Salazar Martínez, (Ciudad Real, 1899-1979). Escultor, escritor y profesor. Fue  director de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos en los años 60.
[2] Antonio García Coronado, (Ciudad Real). Escultor. Fue profesor de la Escuela de Artes y Oficios de la capital. Dejó realizados interesantes trabajos, restauró la policromía Cristo de autor anónimo (de su propiedad), que en la actualidad se encuentra colocado en la parte superior del Retablo de la Catedral, por donación de la Hermandad.
[3] Manuel López Villaseñor y López-Cano, (Ciudad Real, 1924-Madrid, 1996). Doctor en Bellas Artes y Catedrático de pintura mural en la facultad de Bellas Artes de Madrid. El Museo que lleva su nombre, en Ciudad Real, alberga gran parte de su obra. A él se deben los murales de los Palacios de la Diputación de Ciudad Real y de Zaragoza o de la Basílica de Atocha, Trasatlántico “Cabo de San Roque”,  entre otras.
[4] Ángel María Isidro Andrade Blázquez, Ciudad Real, (1866-1932) Pintor y escultor que cultivó sobre todo el paisaje, la pintura decorativa y el género costumbrista. Parte de su obra permanece en la Diputación de Ciudad Real, en los frescos que decoran la cúpula de la escalera principal y los techos de los salones nobles. Por su parte, el Museo del Prado recoge numerosas obras premiadas en varias ediciones.

Al terminar Magisterio es nombrado como profesor interino en las Escuelas Nacionales de Enseñanza Primaria de Torre de Juan Abad (Ciudad Real), donde permanece hasta 1953; es en este año, y como consecuencia de su intervención en el descubrimiento, estudio y análisis de unas importantes ruinas romanas (una basílica de Administración de Justicia), en esta villa, por lo que será propuesto por el Excmo. Sr. Gobernador Civil, D. José María del Moral y Pérez de Playas, y el Presidente de la Excma. Diputación Provincial de Ciudad Real por todos estos trabajos en el Archivo del Ayuntamiento y del Juzgado municipal, a ser becado (beca, que se crea de escultura, para él, ya que la de pintura la tenía José Cañadas) para estudiar Bellas Artes, ingreso y estudios que realiza totalmente en la Escuela Superior de Bellas Artes “Santa Isabel de Hungría” de Sevilla. Aquí estudia modelado, y su obra es el resultado de un trabajo profundo y de exquisita sensibilidad en la ejecución, en la que se puede apreciar la impronta de sus maestros. Fue discípulo, entre otros, de Agustín Sánchez-Cid Agüero[6], Miguel Pérez Aguilera[7], Juan Luis Vassallo Parodi[8], y Carmen Jiménez[9]. De sus enseñanzas Julián aprendió a conformar unos criterios personales a la hora de hacer valoraciones sobre propuestas escultóricas, a concebir la expresión y  ejecución creativa abarcando una idea más completa del conjunto de la obra escultórica de manera que le permitió perfeccionar sus habilidades manuales y ampliar su visión escultórica familiarizándose con las últimas corrientes del arte…, en definitiva, terminar siendo un artista que ha llegado a atreverse con todo, con una actitud comprometida y mantenida a pesar de los avatares de su vida, ya que tuvo que cambiar su amor por “la escultura” por su otra gran amante, “la pintura”, debido a un  problema gravede reuma en los brazos, orientando sus estudios hacia el dibujo, bajo la dirección del profesor Juan Miguel Sánchez[10], obteniendo en el año 1958, el Título de Profesor de Dibujo, que convalida después por O.M. 9-1-80 el 15 de mayo de 1989 por el de Licenciado en Bellas Artes.

[5] Antonio López Torres, (Tomelloso, 1902-1987), maestro de la pintura realista manchega supo captar, como nadie, la luz y el paisaje de estas tierras; siendo la naturaleza y el hombre su principal fuente de inspiración. La mayor parte de la producción artística del pintor, se encuentra en el museo que lleva su nombre.
[6] Agustín Sánchez-Cid Agüero, (Sevilla, 1886-1955), escultor Su notable conocimiento de anatomía -era médico y catedrático de Anatomía Artística en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla- le sirvió para conseguir la acertada modelación de sus numerosas esculturas, algunas premiadas a nivel nacional, como la titulada «Llegando a la meta» (Tercera Medalla Nacional en  1941) o «Presentación» (Primera Medalla Nacional en 1943).
[7] Miguel Pérez Aguilera, (Linares (Jaén),1915-2004). Artista clave en el arte contemporáneo andaluz, tanto como pintor, como maestro de artistas. “Padre de la abstracción en Andalucía”.
[8] Juan Luis Vassallo Parodi, (Cádiz, 1908 – Madrid), Académico numerario de la de Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.1986). Escultor español de gran proyección nacional. En otro orden de cosas, fue numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz (1938), de la de Santa Isabel de Hungría de Sevilla (1952) y de la de San Fernando de Madrid (1968), así como Académico de Honor de las dos primeras (1984).
 [9] Carmen Jiménez Serrano. (15-02-87). Catedrática de Escultura y Académica Numeraria de la Facultad de Bellas Artes de “Santa Isabel de Hungría”.
[10] Juan Miguel Sánchez, (El Puerto de Santa María (Cádiz) 1899 – Sevilla 1973). Fue una figura del vanguardismo pictórico sentando cátedra desde su posición de catedrático de la Escuela de Bellas Artes o de Académico de la Santa Isabel de Hungría. Destacan La estación de autobuses, El Prado de San Sebastián considerada  una joya pictórica.
[11] Joaquín García Donaire, (Ciudad Real 1926 – Madrid 2003). Pintor, y escultor principalmente, Profesor  de imaginería religiosa  en  la Escuela de BB. AA. Santa Isabel de Hungría, Sevilla. Doctor en Bellas Artes.  Desde 1985, Académico de Número de la Real  Academia de Bellas Artes de San  Fernando de Madrid. Gana los más importantes premios Nacionales e Internacionales, y participa en las más prestigiosas exposiciones. Su obra está repartida por numerosos museos y colecciones particulares y públicas no sólo  en España sino fuera de nuestras fronteras.

En estos años de estancia en Sevilla se afianza la gran amistad que tenía con Joaquín García Donaire[11] (desde el año 1955 era profesor de la Escuela de Bellas Artes de “Santa Isabel de Hungría”, época muy fructífera desde el punto de vista artístico, de serenas raíces clásicas, al mismo tiempo que su trazo vigoroso y la clara arquitectura de las formas otorgaba ya entonces a su obra su sello inconfundible).

Julián de Campos, en octubre de 1958, es nombrado Profesor Titular interino de Dibujo para la Sección Filial n.º 1 “Tajamar” del Instituto “Ramiro de Maeztu” de Madrid, nombramiento que desempeña hasta el año 1967.

El 2 de abril de 1959 contrae matrimonio con doña María Cristina Ginés  natural de  Torre de Juan Abad, ceremonia que celebraría el sacerdote Pablo Cea (su primo). María Cristina es la compañera de su vida durante más de cincuenta años y madre de sus cinco hijos, cuatro varones y una hembra. Todos tienen estudios universitarios, pero ninguno ha seguido sus pasos de artista…     

En oposición libre, obtiene la plaza del Instituto “Bárbara de Braganza” de Badajoz, incorporándose a ella en septiembre de ese mismo 1967; en 1969, mediante concurso libre, se traslada a la vacante del Instituto “Zurbarán” de la misma ciudad, accediendo por concurso de méritos a la categoría de Catedrático Numerario del mismo centro y materia en 1979, (desempeño que ya había ostentado años antes por fallecimiento del titular anterior). Desde esta fecha y hasta el 6 de mayo de 1991 en que es jubilado por incapacidad física para ejercer su docencia, según R. D. L. 172/ 1988 de 22 de febrero, ha ejercido su labor didáctica en el citado Instituto “Zurbarán” de Badajoz.

Con fecha 9 de febrero de 1985, Julián de Campos, siendo catedrático de Dibujo del Instituto de Bachillerato “Zurbarán”, de Badajoz, en Sesión Extraordinaria es nombrado Consejero Correspondiente del Instituto de Estudios Manchegos, centro de investigación local dependiente de la Diputación Provincial de Ciudad Real y adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y con fecha 22  de noviembre de 1991 recibe el nombramiento definitivo de Consejero de Número del citado Instituto, leyendo ese mismo día su Discurso de Ingreso con el tema sobre el “Arte y Sociedad en Torrenueva durante los siglo XVI y XVII”, siendo contestado por el Consejero y Escritor don José González Lara.

Julián de Campos reside en Badajoz desde 1967, llevando a cabo una  incesante y creativa vida artística y académica durante cuarenta años, entregado como profesor y siempre atento a sus alumnos; dejó en su Instituto muchas amistades y buenos recuerdos como lo atestiguan las palabras de despedida en el acto homenaje con motivo de su jubilación (el día 14 de junio de 1991 en Badajoz)

La ingente labor artística llevada a cabo por este artista durante toda una vida (unas 8000 obras), se encuentra repartida por numerosas colecciones privadas de provincias españolas en Albacete, Badajoz, Cáceres, Ciudad  Real, Cádiz, Córdoba, Jaén, Sevilla, Madrid,  Toledo, Valencia, Salamanca, Ibiza, Tenerife, etc., y de otros países como Caracas (Venezuela), Greenville (EE.UU), Japón, La Haya (Holanda), Montreal (Canadá), Setubal y Elvas (Portugal), etc.

Podemos decir, y es absolutamente comprobable a lo largo de todo su quehacer artístico, que en la obra, de Julián de Campos armonizan, por un lado:

La poética clasicista de los temas religiosos (obra nobilísima y constante en su trayecto­ria), extraordinaria síntesis del arte italiano; de lienzos hechos con una magnífica precisión en el dibujo, bello colorido, buena composición y apropiada ambientación, donde las figuras se caracterizan por el realismo y espiritualidad, deliciosas imágenes de Vírgenes y Niños con expresiva dulzura, envueltos en ropajes que nos transmiten sus finísimas calidades táctiles de dibujo excelente y preciso, heren­cia de una formación y de una profe­sión bien fundamentadas.

Y, por otro lado, nos fascina con una visión interpretadora moderna en los temas de usos y costumbres (o neocostumbrista) con óleos llenos de tipismo y colorido, en los paisajes de suave impresionismo destacando sus amplios horizontes, su sinfonía de colores; en el retrato y en los bodegones de meticuloso dibujo en los que capta y ve los puros detalles. Destacando la gran sensibilidad que impregna la obra de este artista, que llega a alcanzar un alto grado de perfección casi sublime que resulta imposible no detenernos, extasiados, a contemplar.

Así su obra no deja indiferentes a quienes la contemplan. Julián de Campos trata de establecer un diálogo personal o subjetivo entre artista y espectador buscando compartir emociones, sentimientos y pensamientos ante cuestiones tan despreciables como el hambre, la injusticia, la xenofobia, la incomprensión y la violencia. Temas que no vamos a tratarlos aquí, como es obvio, por el tiempo y espacio.

 2. EL TEMA DE LA VIRGEN EN SU OBRA: “VIRGINIS MARIAE PICTOR”, “PINTOR DE LA VIRGEN”

Como hemos dicho, el temario en la obra artística de Julián de Campos se abre, de golpe y como en abanico: tema religioso, retratos, paisajes, de las gentes sencillas, con sus labores cotidianas y sus costumbres, siendo un verdadero “testigo”, un “narrador” del Patrimonio Etnográfico de estas. Pero, es su creación de temática religiosa la que ha tenido un peso fundamental en su trabajo. Su obra habla de sí mismo en la espiritualidad que refleja, y consigue transmitir devoción y veneración a cada persona que las contemple, dignificando la humanidad y honrando la creación,  siendo éste el fin para el cual están concebidas sus obras de tema religioso. La abundancia de los temas bíblicos se debe, por tanto, al interés personal.

 Los encargos para la Iglesia, públicos y de devoción privada, se documentan a lo largo de toda su trayectoria; el artista trabaja para una determinada clientela que le impondrá unos valores estéticos muy concretos y que está constituida por parroquias que le encargan principalmente retablos y pinturas de tema religioso para decorar las paredes de las iglesias. Además, cuadros de devociones domésticas, retratos o simplemente para decoración. En la evolución de la pintura religiosa de Julián de Campos hay una profunda reflexión personal sobre cada tema, analizando los hechos religiosos y los sentimientos; y del mismo modo ejemplos de la máxima calidad de la técnica.

 Así,  algunas  de sus obras  religiosas  (Jui­cio Final (1987-1988),  Políptico  de la Crucifixión (1981), Sagrada Familia (1985), Virgen con Niños entronizada (1995), tablas del retablo mayor de la parroquia Torrenueva  (1961-1964), etc.) son una nueva expresión de un arte evocador de la pintura his­panoflamenca, cargada de resonan­cias  medievales  y prerenacentistas, en las que hace gala de un detallismo etc.-, en especial cuando aligera el diseño  y le hace perder la rigidez. (Zoido Díaz, A.: Exposición de Julián Campos. (Diario HOY, de Extremadura  11- 3-1970).

Dentro de esta dilatada producción religiosa, hay que destacar que ha realizado  más de cuatrocientos retratos de la Virgen. Además Julián de Campos, como venimos anotando, está en posesión del Nombramiento Pontificio de “Virginis Mariae Pictor”, siendo esta la temática  sobre  la que versa el discurso “El pintor de la Virgen”.

Foto 63 Titulo pintor de la virgen

Pergamino del nombramiento de S.S. Juan Pablo II “Virginis Mariae Pictor”

 Para comprender mejor la esencia de su obra, es decir, la dimensión subjetiva del artista, respecto a la dimensión objetiva (la realidad), recordemos las hermosas palabras, fruto de esta reflexión espiritual, que el artista ha dedicado a lo largo de su extensa carrera…, de su vida…, a la búsqueda de la “imagen de la Virgen”, de la “Belleza” fiel reflejo de lo que plasma en su obra tanto pictórica como escultórica que es sencillamente su forma de rendirle homenaje y expresarle su amor.

Julián de Campos humildemente, comenta:

Cuando pinto a la Virgen quiero sacar la Virgen que llevo dentro de mí, que es maravilla de maravillas…siendo “La Virgen” uno de mis temas preferidos.

…Yo aquí traduciría la expresión latina, “de la abundancia del corazón habla la lengua”, a la Virgen la llevo en el alma, mis pinceles hablan de Ella.

…Para mí la Virgen es lo más bello que existe en el mundo, la joya de la creación.

Me gustaría poder plasmar, es muy difícil, a la Virgen como administradora y depositaria de los tesoros de Cristo.

 Y posteriormente, como logra estamparlas en sus lienzos. Miguel Ángel decía:

“Al hacer me hago, al realizar me realizo”. El artista con sus ideas, sentimientos y percepciones, plasma y expresa una fuerza que proviene de su alma. Así Julián de Campos además de significar el encanto y belleza física de la Virgen en sus cuadros, desea plasmar esas o las virtudes que la adornaron, la ternura maternal, la sumisión a Dios… el no querer aparentar, el pasar inadvertida, en resumen, la sencillez de María. que al igual que decía San Ambrosio,

…este atractivo exterior emanaba de otra fuente superior, no constituía sino una gasa, a través de la cual transparentabanse todas las virtudes de su interior; y que su alma, la más noble, la más pura que jamás existió, después de la de Jesucristo, se revelaba enteramente en su mirada. La hermosura natural de María era solo un lejano reflejo de sus bellezas intelectuales e imperecederas. Entre todas las mujeres era la más bella, porque era la más casta y la más santa.

Del mismo modo Julián de Campos confiesa:

…No, yo no veo modelo humano comparable, la Virgen para mí no tiene parangón. …No los uso, todo lo hago de mente; por supuesto siempre hay una influencia, yo consulto, veo detalles arquitectónicos, situaciones de composición…, pero la creación del cuadro es totalmente mía. Primero lo hago sobre papel y luego lo paso a la tabla.

Buscando la Belleza, “¿Amamos por ventura algo fuera de lo hermoso? ¿Y qué es lo hermoso? ¿Qué es la belleza? ¿Qué es lo que nos atrae y aficiona a las cosas que amamos?. Porque ciertamente que si no hubiera en ellas alguna gracia y hermosura, de ningún modo nos atraerían hacia sí”. (San Agustín, Confesiones. IV.13. 44)

Además, como bien saben ustedes, es imprescindible el referir, aunque sucintamente, que desde los primeros tiempos del cristianismo conocer y representar la imagen de María se convirtió en una aspiración, como demuestra el hecho de  que los primeros ejemplos daten ya de esa primera época. Ese deseo  tanto de los fieles como las altas jerarquías de la Iglesia de encontrar algún resto o huella dejado durante su existencia terrenal y/o alguna imagen de ella de autoría no humana; ya que este tipo de imágenes denominadas: aquiropoetas o aquerópitas, eran consideradas importantes para el mantenimiento y propagación de la fe. Y también recordemos como a lo largo de los siglos los artistas han buscado con anhelo reconocer una imagen auténtica de la Virgen. Ya  Niceforo en el siglo XIV, nos ha dejado un retrato hermoso de la Virgen. Estas pinceladas del siglo cuarto, hechas a base de tradiciones y manuscritos que ya no existen, constituyen el único retrato de la Virgen que ha llegado hasta nosotros.  Indica en sus textos que…

 La Virgen no era alta, pero sí de una estatura poco más que mediana; su tez, algo bronceada, como la de la Sulamita, por el sol de Su tierra, tenía el rico matiz de las doradas espigas; su cabello era rubio. Sus ojos, vivos con pupilas de color un poco aceitunado; cejas perfectamente arqueadas y negras; nariz aguileña, de forma acabada; labios rosados, el corte de la cara un ovalo hermoso; sus manos y dedos eran largos. Era la mas consumada expresión de la divina gracia en consorcio con la belleza humana; todos los Santos Padres confiesan a porfía y unánimes esta tan admirable hermosura de la Virgen.

 Descripción que repite San Anselmo de Canterbury. Pero la opinión de San Agustín, mucho más coherente, pone de manifiesto y hace hincapié en algo que queda patente tras la visualización de las imágenes, sus grandes diferencias y, por tanto, la imposibilidad de dar como verdadera a ninguna de ellas.

Siguiendo a D. Vicente Lafuente: «El catolicismo no ha pretendido tener verdaderos retratos de la Virgen, y si algunos han pasado como hechos por san Lucas, ni éstos son parecidos entre sí, ni la Iglesia los ha declarado tales, ni la crítica católica ha callado sobre este punto». San Lucas definía  a María: “Tenía rubios los cabellos, vivos los ojos, un tanto aceitunada la pupila (…)”.

Pero Reau[12] afirma en sus estudios sobre el tema, que la iconografía de la Virgen es absolutamente convencional y nunca pusieron en duda la belleza corporal (Pulchritudo corporalis) de la Virgen, a la que pronto idealizaron siguiendo las palabras que el Seudo Salomón dirige a la Sulamita en el Cantar de los cantares: Tota pulcra es et macula non est in te; en consonancia también con la opinión que Alberto Magno expone en su Mariale en la que asegura que la Virgen era la más bella de todas la hijas de los hombres.

Encontramos, como hemos mencionado, imágenes de la Virgen ya en el primer arte cristiano o paleocristiano; aunque las representaciones conservadas, en ocasiones, son de difícil datación e inicialmente pueden no ser consideradas demasiado claras; siendo posibles dobles interpretaciones,  al igual que sucede con la imagen de Cristo.

Las imágenes más claras están datadas ya en período bizantino, que fijarán una estricta tipología convencional que se repetirá y/o evolucionará con el paso del tiempo adaptándose a las diferentes culturas y sensibilidades. Las catacumbas Priscila en Roma contienen algunos de los mejores ejemplos, como es el caso de la mujer orante conocida como la Donna Velata dibujada en un arcosolio de la Catacumba Priscila junto con la imagen la que se ha denominado Virgen con niño; otro ejemplos de orantes son las encontradas en la Catacumba de los santos Saturnino y Trasón o la Virgen orante con niño del cementerio Maius de Roma. En ellas tenemos ya dos de los modelos habituales de la imagen de la Virgen en el mundo bizantino.

 El arte bizantino estableció unas imágenes convencionales de la Virgen que Reau, en sus estudios sobre iconografía cristiana, clasifica; así la Panagia o Teotokos (Madre de Dios) se puede clasificar  en tres tipos o categorías: Vírgenes en Majestad, Vírgenes de la Ternura y Vírgenes de la intercesión,  de las que puede decirse que con ligeras variaciones mantuvieron su vigencia durante siglos.

Julián de Campos es un gran estudioso del tema y de los artistas del pasado, que con su sólida formación nos ilustra a través de sus lienzos más memorables la gloria, las virtudes y la bondad de María. El artista representa las imágenes de la Virgen en sus muchas variantes, con una espiritualidad que nos arrebata y subyuga, pero al mismo tiempo con una humanidad que nos abruma. En Ella se concentra todo el amor del cielo y, al mismo tiempo el amor de toda la Tierra. Numerosas veces representa a la Virgen como una Reina con el niño al que sostiene, de forma que ella misma parece ser su trono, acompañada de ángeles, santos u otras personas devotas.  En otros cuadros ella sola y bajo diversas advocaciones en las que la adición de algún elemento iconográfico sirve para caracterizarla. Así, en su obra encontramos las advocaciones de las diversas órdenes religiosas, las patronas de pueblos o ciudades como: Nuestra Señora del Rosario y Virgen de La Cabeza, patrona de Torrenueva (Ciudad Real). Virgen de la Jara patrona de Ibahernando (Cáceres). Virgen de La Vega, patrona de Torre de Juan Abad (Ciudad Real). Virgen del Rosario, Navalpino (Ciudad Real). Virgen de La Consolación del Castillo Montánchez (Cáceres). Nuestra Señora del Prado, Ciudad Real. Virgen de La Consolación, Valdepeñas. Virgen de La Soledad,  Patrona de Badajoz. Virgen de La Montaña, Cáceres. Nuestra Señora de Triana, Sevilla, entre otras. De profesiones, como la Virgen del Carmen.

Foto 66 Virgen entronizada con Niño

Virgen entronizada con el Niño  (detalle). (Está rodeada con las imágenes de San José, San  Antonio, Santa Julia y Santa Eulalia). Tabla Óleo y oro bruñido, 50 x 40 cm., 1988.

Pero ante la ingente obra mariana realizada por Julián de Campos, de la que el propio autor no recuerda su número y ante la imposibilidad de describirlas una a una para demostrar que su ágil pincel no ha pintado dos rostros iguales, bellos rostros diferentes todos, jóvenes y maduros semblantes, clásicos y modernos… que el artista captó de manera inigualable. De ellas, he seleccionado una serie de imágenes que me parecen representativas de este tema, recogidas de la obra clasificada y catalogada de mi libro: 

Destacan las composiciones de lujosos escenarios, en las que el pintor da la misma importancia a los elementos secundarios y anecdóticos que al tema principal; en ellas las imágenes son de una gran elegancia, exquisitez emocional y sutileza de detalle, envueltas de colorido vivo y luminoso en las que el artista utiliza un código de color simbólico de raíces medievales. La túnica roja alude a la Pasión, al dolor de María que ha de padecer por su hijo; el azul cielo de los mantos alude a la asunción de María, mientras que el dorado quiere significar pureza, ya que pertenece a la familia del color blanco. Simboliza también el color de la luz, luz de Dios.

La actitud de la Virgen es similar a otros ejemplos de este tipo de obras, del mundo flamenco con las manos unidas. El artista “pintor de La Virgen” nos deleita con numerosísimas representaciones de imágenes de “María” joven, de bellísimos y perfectos rostros llenos de dulzura y encanto como, la Virgen del Tríptico de la parroquia  de San Juan de Macías, Badajoz; o en las que María mira al niño con ojos maternales con una dulzura infinita y también deliciosos niños Jesús (de modelos de niños reales) que ponen los ojos en su madre con una gracia que no se puede describir como en el óleo de la Virgen de la Rosa.

Foto 67 Busto orante de la Sma. Virgen María Triptico San Juan de Macias Badajoz
Detalle. Busto orante de la Stma. Virgen María. Óleo y oros sobre tabla, bruñidos y troquelados. 200 x 100 cm, 1984. Tríptico parroquia de San Juan de Macías, Badajoz

Del pintor gótico del siglo XV, Hans Memling, admira muy especialmente, los retablos, dípticos y trípticos devocionales, y retratos; esa armonía y delicadeza que resultan de una composición equilibrada y simétrica, de la luminosidad, y el uso magistral de la gama cromática desde dorados, azules y rojos hasta sutiles medias tintas. Así como de la devoción serena que irradian sus figuras. Y de las Vírgenes con el Niño.

En este otro hermoso cuadro de estilo suave y delicado nos recoge la tradición flamenca. Representa a la Virgen entronizada con el Niño sentado sobre su pierna izquierda, ocupando un monumental trono de muy cuidada ornamentación con una especial elegancia en las texturas de los tejidos, no sólo de los vestidos sino también en alfombra y tapiz; en los flancos de la pareja entronizada, dos ángeles músicos. Con gran precisión estudia la  perspectiva y las proporciones.

La escena está dividida en tres espacios paralelos que se desarrollan en profundidad, esquema muy frecuente en la pintura flamenca. Concibe en armonía lo humano y lo divino. Los personajes se distribuyen simétricamente y de forma equilibrada; los rostros son de gran belleza y el niño tiene nombre y apellidos. Destacan los vivos colores, el tratamiento de la luz y, sobre todo, un gran virtuosismo en la ejecución.

Julián de Campos, al igual que ocurre en la pintura flamenca, va a dar un gran protagonismo al tema del paisaje de fondo de la obra, pero mostrando siempre lugares reconocibles, sobre todo de pueblos de la Mancha y de Extremadura (en este lienzo se trata de la ciudad de Estepona), a los que se accede a través de dos ventanales geminadas desde el interior; de perfil bajo en su horizonte y llano generalmente, está representado con la misma minuciosidad que los objetos del primer plano, pero infinito e intangible.

Llama también la atención, y es destacable, la forma de pintar en relieve los bordados, con la técnica llamaba «corladura», consistente en la aplicación de una pintura o barniz coloreado sobre superficies metálicas, con panes de plata u oro a modo de veladura, y que hoy muy pocas personas dominan. El último cuadro que ha realizado con esta técnica es el de Ntra. Sra. de Consolación, Patrona de Valdepeñas y en el que empleó nueve meses.

Por esta razón algunos de sus cuadros han servido ya, en ocasiones puntuales, para  ilustrar  páginas o portadas de la  revista andaluza “Miriam”, donde faltaba   —sin embargo— un estudio más generalizado sobre el artista…

El historiador e investigador Juan Martínez Alcalde, autor de: Anales de Hermandades de Gloria de Sevilla o Sevilla Mariana… escribe en la Revista Miriam De Campos Carrero “Pintor de la Virgen”:

 […] para esta pequeña muestra en Miriam. Con ella pretendemos rendir un «homenaje-sorpresa» al artista, tan activo e ilusionado como siempre a sus ochenta años, lo cual supone un ejemplo para todos. […] Singular sentido poético ofrecen las representaciones de María entronizada, en compañía de santos, ángeles músicos o personajes emblemáticos, que parecen entablar sacra conversación con la Madre del Redentor. Su estilo es minucioso y detallista: suelos de mármol o de taracea, halos bruñidos sobre pan de oro, túnicas rozagantes, orfebrería, joyas… Julián pone al servicio de tales representaciones un fino sentido de la observación y una innata tendencia naturalista, alcanzando perfecciones difícilmente superadas en la interpretación de las calidades de las telas, piezas metálicas, actitudes reverentes, miradas ensoñadoras etc. Por un momento nos parece volver a la gloriosa Brujas del siglo XV, e incluso e incluso a la Florencia del Siglo XVI, pues según convenga a cada tema. Sus obras pasan del candor de los primitivos a la elegancia renacentista.

Huelga resaltar la profunda espiritualidad que transmiten estas pinturas. A nuestro modo de ver, son como «Libros de Horas» actualizados, pletóricos de luz, de colorido, de sutileza… donde todo alcanza un primor exquisito, una textura tan ceñida como hermosa. Y nadie podría ni siquiera insinuar que el pincel del artista se ha limitado a recrear nostálgicamente el pasado, pues en su producción también es posible encontrar paisajes, retratos, bodegones, desnudos, escenas costumbristas. En fin, todo lo que abarca el verdadero Arte (escrito así, con mayúscula).

En cuanto a la técnica, sabe combinar con extraño acierto colores cálidos y fríos, para lograr el apetecido equilibrio, o armonía tonal Particularmente admirable es el trazado de ropajes y vestiduras, reflejando -como ya hemos indicado- la suavidad de los diversos tejidos:

Terciopelos, rasos, damascos, brocados, sedas, etc. Estas mismas consideraciones hay que extender a los otros detalles, complementos, actitudes, fondos de paisajes, etc. Resumiendo, el arte de Julián de Campos parece un binomio donde coexisten el ayer y el hoy, la gracia indeleble de lo antiguo y su visión interpretadora dentro de lo moderno.

 Finalmente, no podemos pasar por alto que el arte es un testigo que da cuenta de las distintas épocas de la vida del hombre. Es como una necesidad psíquico-social y estética, expresión genuina de la especie humana, una equilibrante y reguladora operación a través de la cual el artista penetra en el mundo, lo transforma y somete a una constante superación. En ella queda materializada su actividad transformadora, su ideología, sus puntos de vista y su conocimiento cultural es decir, el artista representa la vida en forma de imágenes artísticas, expresando en ellas las opiniones sociales y estéticas de una determinada sociedad o clase. De este modo, veremos cómo el dilatado y fructífero caminar artístico de Julián de Campos, que discurre a lo largo del siglo XX (uno de los siglos más increíbles, inspirador, espantosamente belicoso, siempre fascinante, turbulento, experimental…) se adentra hasta nuestros días (Siglo XXI, en una era de descomposición, incertidumbre y crisis generalizada y, para algunos países de catástrofes) en un adagio sostenuto de heroica interpretación. Y a pesar de que Julián de Campos es un artista solitario e independiente, su obra, como caracteriza al arte del siglo XX está al servicio de la misma vida y no escapa a esta realidad sino que emerge de ella; se ve fuertemente influenciado por la religión, la política y lo social del momento, en un mundo en constante evolución, lleno de retos y contradicciones, a los que el artista Julián de Campos no es ajeno. Y así, casi en silencio, va dejando la huella en el siglo XXI (época en que la libertad, la tolerancia, el pluralismo, la eclosión de la novedad, la variedad de estilos y la transformación de la gran estética en el plano teórico y en el práctico son las realidades más emergentes del campo del arte).

Fuente. Ana María Fernández Rivero DISCURSO DE INGRESO, Isntituto de Estudios Manchegos (CESIC ) 10 de marzo de 2016 

Los inicios de Julián de Campos en su otra gran pasión, “la escultura”, tienen lugar  cuando, niño aún, se interesa por el modelado y, con una inusual libertad de ejecución y expresión para su corta edad y, como le ocurre con la pintura, juega en la tejera cercana a Torrenueva de su abuelo materno, apodado “Canuto”, y pasa horas y horas modelando con el barro, embriagado  de una vocación casi “biológica”. En 1939 con tan sólo once años hizo una Virgen de la Cabeza y más tarde, jovencísimo, con 14 años de edad Julián hizo su primera escultura un “Cristo Crucificado”:

<<…No tenía conocimientos de escultura ni de anatomía, Don Alberto Luengo y Don Ramón Alonso, médicos, bajaban todos los días a la ermita del Cristo para explicarme la situación y dirección de los músculos…La hice en un tronco de nogal que me costó 200 pesetas que me vendieron en mi pueblo y trabajé en la misma iglesia donde destruyeron la primera imagen en 1936. La imagen tiene 1,70 metros de alta y la cruz, 3 metros. Es una imagen muy querida por los paisanos y la siguen  sacando  en procesión dos veces todos los años. >>

Busto de la “Inmaculada” 1955, en pino de “Flandes” Policromada. La corona de plata sobre dorada

Crucificado de talla en nogal policromado, de 1,80 m sin la cruz, para la Iglesia de su título  en Torrenueva.  Es imagen procesional.

Inmerso en el ambiente artístico de estas aulas, y en unos momentos de intensa actividad creativa, tiene la oportunidad de comprender y aprender el dominio de la expresión de la forma…hasta construir nuevas formas…, con maestros de excepcional categoría artística como el escultor Jerónimo López Salazar[1] que daba modelado y de Antonio García Coronado[2], de vaciado. También se va a sentir muy enriquecido con el trato de otros jóvenes estudiantes, entablando gran amistad con Manuel López Villaseñor[3] que será uno de los grandes pintores de esta tierra y uno de los máximos exponentes de la pintura española. Así, pues, en este entorno, recibe una formación artística entendida como adiestramiento básico, observa, aprende a modelar de manera minuciosa y fielmente del natural, de los yesos clásicos y modelos diversos de la Escuela. Serán sus primeras lecciones, sus principios… que poco a poco irán configurando su particular modo de hacer. Aquí, en la Escuela de Artes y Oficios y a pesar de su corta estancia (tan sólo tres años) comenzó a recoger el fruto de su trabajo consiguiendo el “Premio Extraordinario de modelado”, por dos años consecutivos.


[1] Jerónimo López-Salazar Martínez, (Ciudad Real, 1899-1979). Escultor, escritor y profesor. Fue  director de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos en los años 60.

[2] Antonio García Coronado, (Ciudad Real). Escultor. Fue profesor de la Escuela de Artes y Oficios de la capital. Dejó realizados interesantes trabajos, restauró la policromía Cristo de autor anónimo (de su propiedad) que en la actualidad se encuentra colocado en la parte superior del Retablo de la Catedral, por donación de la Hermandad.

[3] Manuel López Villaseñor y López-Cano, (Ciudad Real, 1924 – Madrid, 1996 ). Doctor en Bellas Artes y Catedrático de pintura mural en la facultad de Bellas Artes de Madrid. El Museo que lleva su nombre, en Ciudad Real, alberga gran parte de su obra. A él se deben los murales de los Palacios de la Diputación de Ciudad Real y de Zaragoza o de la Basílica de Atocha, Trasatlántico «Cabo de San Roque’,  entre otras,…

Obras Escultóricas en Piedra y Madera

Como escultor, Julián de Campos se inició a través del arte figurativo religioso. Realizó  varios bustos y retratos modelados en barro cocido, figuras en piedra de Nobelda y granito, relieves en madera y piedra artificial y altorrelieves heráldicos para organismos oficiales.

El dominio de la materia se hace latente en sus esculturas, donde la piedra y la madera se ponen al servicio de su capacidad expresiva, figuras que parecen modeladas con las manos, de un lenguaje formal único y singular.

Realiza las siguientes obras:

1943 Un “Crucificado” de talla en nogal policromado de 1,80 m. sin la cruz. Para la Iglesia de su título en Torrenueva. Es imagen procesional.

1955 Un busto de “la Inmaculada” en pino (Flandes) a tamaño natural policromada, propiedad del autor.

1956 Una “Virgen gótica” tallada en pino de un metro de alta, sin policromar, propiedad del autor. Policromada posteriormente al estilo siglo XV, francés.     

1957 Un “Crucificado” de sobremesa  para  D. B. Perea Morales en Sevilla, en madera de nogal.

1962 Un “Crucificado” en madera de cedro encerado de 1’50 m. la efigie si la cruz para el Colegio Residencia Militar «Francisco Franco» de la calle Juan Vigón de Madrid.

1962 Una Imagen de la “Virgen de Rosario” patrona de Navalpino (Ciudad Real), de 1’40 tallada en madera y policromada a estilo antiguo con estofados de oro.

Retablo Mayor de la parroquia de N. S. de la Asunción de La Garrovilla (Badajoz). Hecho en tres etapas de 1979-1992-2006. Madera tallada y dorada; con 10 cuadros al óleo.
Retablo Mayor de la Iglesia parroquial de Torrenueva (Ciudad Real). 1961-1964.

Restauraciones: 

• Tanto en la talla como en la policromía de “Ntra. Sra. de la  Fuente”  Patrona  de  Munera (Albacete), de la “Virgen de la Vega” Patrona de Torre de Juan Abad (Ciudad Real), y “Ntra. Sra. de la Cabeza”, Patrona de Torrenueva (Ciudad  Real).

• Un  “San José”  de  1’70 m.; “un crucificado” de 0’60 m.  de altura y una gran escultura del S. XVII de “Cristo Resucitado”, todo en el Monasterio de las Clarisas Descalzas Franciscanas de Badajoz.

• Nueva talla de un “Cristo Crucificado de la Garrovilla”, del S. XVI, restaurado en su totalidad, dado que era un crucificado y fue necesario convertir en un yacente.

2001 Restauración de una bellísima talla de 0’75 m. con “La Virgen y el Niño” de  una  familia de Badajoz que la había heredado y era del siglo XVII.

2004 Restauración total de la imagen de “Nuestra Señora de la Cabeza”, que durante 55 días la tiene en su domicilio de Badajoz para realizar correctamente esta  tercera  restauración, que hizo gratis como las anteriores.

 • Restauración total de una Imagen de Madera de la escuela de Salcillo, representando un “San Juan Bautista”, (atribuida) de la Iglesia Parroquial de San Sebastián de Munera (Albacete).

 • Restauración de un “Cristo nazareno” del s. XVI de La Garrovilla (Badajoz).

 • Restauración de una talla barroca, escuela de Duque Cornejo, de 1 ’00 m. de altura, del Convento de las Clarisas Descalzas Franciscanas de Badajoz, representando a la Inmaculada.

Retablística

Proyectos Realizados con Arquitectura y Pinturas  

1960 Proyecto  del  Retablo  Mayor  de  los  P. P. Carmelitas de Úbeda (Jaén).

1960-63 Proyecto y dirección del Retablo Mayor gótico-isabelino para la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor de Torrenueva (Ciudad Real), de 14 x 7,5 m. tallado y dorado, con dieciocho grandes cuadros sobre tabla al modo hispano-flamenco, al óleo, témpera y estofado de oro.

1965 Proyecto y realización de la sillería coral en cedro de estilo renacentista  para el presbiterio de la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor de Torrenueva (Ciudad Real).

1966 Proyecto y realización de los frentes tallados de la mutilada Cajonería-guardarropa de la Parroquial de Torrenueva (Ciudad Real).

1990 Proyecto y dirección del altar mayor y el baldaquino monumental para el Presbiterio de la Iglesia Parroquial de la Asunción, de Almansa (Albacete).

1993 Proyecto de triple retablo plateresco tallado y dorado, con diez cuadros en tabla de gran tamaño para la Iglesia Parroquial de la Garrovilla (Badajoz). Ejecutados y pintados en tres et

Proyecto de un gran retablo mayor de 16 x 12 m. para la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel de Abengibre (Albacete) con doce enormes cuadros al óleo sobre lienzo, sufragado por la Junta Autonómica de Castilla La Mancha.

1993 Proyecto y dirección del Retablo Mayor barroco con cinco cuadros al óleo sobre lienzo para la Parroquial de Cordobilla de Lácara (Badajoz).

1968-70 Proyectos de artes menores como ambones, sedes, atriles, etc.

1985 Proyecto de Retablo Mayor para la Parroquial de Balazote (Albacete).