LOS MUSEOS DE LA IGLESIA: MUSEOS DIOCESANOS Y DE ARTE SACRO

 “Llamamos Patrimonio Cultural de la Iglesia a los bienes culturales que la Iglesia creó, recibió, conservó y sigue utilizando para el culto, la evangelización y la difusión de la cultura. Son testimonio y prueba de la fe de un pueblo. Son también creaciones artísticas, huellas históricas, manifestaciones de cultura y civilización”.

Este interés de la Iglesia por su propio patrimonio histórico y artístico ha hecho que, a lo largo de los siglos, se hayan ido formando los tesoros, las colecciones y los museos de arte sacro con el fin de conservarlo y exponerlo dignamente, y a la vez salvaguardarlo del abandono y la dispersión.

Es evidente que las obras artísticas y los monumentos deben y debieran conservarse “in situ”, donde están y para lo que fueron hechas o donadas. Parece clara esta tesis. Pero pudiera darse el caso que en determinados tiempos y lugares, o con algunas obras esto no puede hacerse. Y es precisamente lo que ha venido sucediendo con algunas obras y monumento especialmente surgidos en los últimos años del siglo XIX, es entonces cuando tienen su punto de partida en diferentes iniciativas de la Iglesia “Los museos diocesanos y de arte sacro”

De este modo El patrimonio histórico-artístico que ya no está en uso habitual, y que está anticuado o que no es posible custodiar, puede encontrar en los museos de arte sacro una tutela y un uso oportuno.

La nuestra es también una época estéticamente sensible, y el arte y la arquitectura atraen y mueven a muchas personas. Así lo observó el Papa Benedicto XVI: en 2007 Recogiendo sus palabras:

…El hombre está necesitado de belleza…Nos dice:
                        “La tarea que ha de llevar a cabo el arte es hoy una de las más importantes, la de mostrar a los hombres la belleza de Dios, uniéndola a la belleza de las cosas. No lo realiza con palabras sino con colores, pinceles, piedras, trazos, planos etc. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza”

Las obras recogidas en los museos están destinadas al anuncio misionero del Evangelio y a la catequesis, de modo que todos puedan beneficiarse de las mismas. Además están íntimamente unidos a la vida eclesial, ya que son un lugar donde los fondos existentes documentan el camino de fe que ha recorrido la Iglesia en los ámbitos del culto, la catequesis, la caridad y la cultura.

Entiendo que el museo es “un instrumento de catequesis” o una herramienta para la “pedagogía de la fe”. “arte nacido de la fe, el mensaje del evangelio traducido a colores”.

Desde ahí, creemos perfectamente que el Patrimonio cultural de la Iglesia tiene en su propia esencia la capacidad de expresar el Misterio y, por consiguiente, su dimensión evangelizadora. Hasta el punto de convertirse en una auténtica catequesis, como lo demuestra la historia.

¡Cuánto saben de esto las Biblias de piedra del Románico, los muros de las iglesias, los iconos, los cantos, las pinturas, la literatura…! ¿O no son importantes las más de 4000 catedrales góticas de nuestra Europa? Y esto, con un alcance que va mucho más allá de los límites de los ambientes creyentes. El arte, como el hecho religioso, en general, ha sido y es uno de los elementos fundamentales en la configuración de los grupos humanos y de las sociedades.

Por tanto: La misión de la Iglesia es evangelizar. Es decir, dar a conocer a Jesucristo. Esta tarea la realiza por todos los medios a su alcance y a través de toda su actividad. Sin duda, uno de los medios privilegiados es el arte. En él, la carne del Verbo se hace madera, color, sonido… se hace capaz de ser percibida por nuestros sentidos y de penetrar en nuestro corazón. A lo que se le añade de manera inseparable lo propio y característico de cada época y hasta de cada lugar. El arte hace así posible descubrir y alcanzar al mismo Dios. FOTO Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “A través de la Belleza se puede conocer a Dios como origen y fin del universo. Porque Dios es Verdad, Bondad y Belleza y el hombre está creado a imagen y semejanza de Dios”.

Así pues, los Museos de la Iglesia son una institución de carácter permanente, que ella misma ha creado para la conservación, custodia, valoración, exposición y difusión de aquellos bienes histórico-artísticos que testimonian la fe y cultivan la memoria de la Iglesia. Como institución al servicio de la pastoral y de la cultura tienen, entre otros, los siguientes fines:

  1. a) Ser un espacio de conocimiento, goce artístico, catequesis y espiritualidad.
  2. b) Exponer testimonios históricos y artísticos de fe que cultivan la memoria y expresan la unidad y la continuidad de la Iglesia.
  3. c) “Facilitar al hombre contemporáneo la recuperación del asombro religioso por la contemplación de la belleza y de la sabiduría de cuanto hemos recibido de aquellos que nos precedieron en la fe.
  4. d) Fomentar la investigación sobre la historia de la comunidad cristiana mediante la ordenación museológica, la elección de las obras y su ubicación en un contexto determinado.

Es importante que destaque la naturaleza y significación de los bienes histórico-artísticos, de modo que cada obra pueda ser contemplada en relación con su función y su contexto histórico, social, ambiental y devocional, de los que constituye una peculiar expresión y testimonio.

La visita al mismo requiere una particular predisposición interior, ya que allí no solo se ven cosas bellas, sino que en la belleza de la obra de arte se nos llama e invita a percibir lo religioso, orientando los corazones, las mentes y las voluntades hacia Dios.

En Resumen:

La función de los museos religiosos se encamina a valorar y preservar tan rico patrimonio histórico-artístico, y a ponerlo a disposición de la tarea evangelizadora, Sin dejar de cumplir otra función realmente importante: preservar el patrimonio, dada la dificultad de su permanencia en los lugares para los que las obras de arte fueron concebidas y realizadas.

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También nosotros, en Ciudad Real y dentro de su modestia, contamos con un Museo Diocesano, que pretendemos sea realmente comunicador de fe. Misión que, por las características de nuestra época, secularizada y descreída, se hace más oportuna y necesaria.

Nuestro Museo diocesano es una muestra, aunque pequeña, de ese rico patrimonio histórico-artístico, en que se ha ido expresando a lo largo de los tiempos, también en nuestra diócesis, la fe de nuestros antepasados.

Difícilmente podría entender, y explicar a las nuevas generaciones, nuestra historia y nuestra cultura quien pretendiera ignorar tan espléndida realidad. Esas expresiones significan una altísima contribución a la cultura de los pueblos, y en este caso de nuestro pueblo.

Expresa también el Museo diocesano el sincero deseo de la Iglesia de Ciudad Real de facilitar la contemplación y el estudio de estas obras, en condiciones adecuadas a cuantos sientan inquietudes por conocer, nuestra historia y nuestra cultura. Pensamos especialmente en nuestros adolescentes y en la juventud.

Así mismo, queremos tener siempre muy presente la naturaleza misma de las obras artísticas que aquí se conservan y se exponen. Son obras de arte religioso. Han nacido con una finalidad muy precisa: el culto a Dios, la veneraci6n a la Virgen y a los Santos, y la catequesis del pueblo cristiano acerca de los misterios fundamentales de la fe. Se tratará casi siempre de obras que ya, por diversas razones, no están expuestas, como en otros tiempos, a la veneración o al uso del culto. (Como ya he comentado)      

Así mismo anotar qué “Es admirable el interés de los pueblos, incluso de los más pequeños, por retener en sus iglesias lo que estiman tesoros que -ellos han recibido de sus mayores”. Cada día son más sensibles a estos valores las comunidades cristianas. Es evidente que el Museo diocesano ha de entenderse siempre como un servicio que se -ofrece a las comunidades cristianas para que aquí se puedan guardar, restaurar, conservar, exponer, aunque sólo sea temporalmente, las obras de valor artístico de su propiedad.

No será, pues, un Museo muerto ni almacén, sino un santuario, donde la Fe, el respeto y el amor serán notas distintivas. Estará abierto siempre para que siga recibiendo culto en ocasiones lo que en él está depositado y expuesto.

 Texto : Ana María Fernández Rivero

Introducción a la Conferencia “Museo Diocesano del Obispado Priorato de las Órdenes Militares”

25 de marzo de 2019. Salón de Actos de la Biblioteca Pública del Estado “Isabel Pérez Valera” de Ciudad Real.