Pasos de semana Santa en el Museo

El Patio del Museo Diocesano alberga (de manera permanente) los Pasos que la Semana Santa de Ciudad Real saca a sus calles: La Santa Cena, talla en madera obra de Faustino Sanz Herranz  de 1964, propiedad, de la Hermandad Sacramental de la Santa Cena y María Santísima del Dulce Nombre (cofradía de estudiantes), Ciudad Real; y el grupo escultórico Jesús Resucitado,  talla de Joaquín García Donaire, 1960, propiedad de la Asociación de Cofradías de Ciudad Real.

 La Santa Cena en Jerusalén, que es la última comida que tomó Cristo con sus doce apóstoles, antes de la traición de Judas, se diferencia de todas las demás cenas relatadas en los evangelios, como por ejemplo las Bodas de Caná, la Comida en Casa de Simón o la Cena de Emaús, por su alto significado litúrgico y místico. La Última Cena no es solo una comida de despedida sino la conmemoración de la Pascua Judía y la institución de uno de los principales sacramentos cristianos: La Comunión Eucarística.

SANTA CENA PAG.95

Para comprender la iconografía de la Santa Cena, ante todo es necesario advertir que se trata de un tema doble, de dos caras, que presenta dos aspectos muy diferentes. Es un acontecimiento y al mismo tiempo un símbolo: un episodio dramático de la vida de Cristo quien, reunido por última vez con sus discípulos, anuncia la traición de uno de ellos y, además, es la institución de un sacramento.

Los artistas han puesto el acento ya en el anuncio de la traición, ya en la comunión de los apóstoles. De estas dos concepciones, surgieron dos temas iconográficos: uno de la Santa Cena histórica o narrativa; y la otra, la Santa Cena simbólica o sacramental.

Es interesante observar que el arte de Oriente y el de Occidente, bizantino y el católico, han seguido aquí caminos opuestos, y que este cisma iconográfico proyecta una viva luz sobre las tendencias profundas de estas dos mitades del mundo cristiano. Los bizantinos se inclinan preferentemente hacia el tema litúrgico y místico de la comunión de los apóstoles. Por el contrario, el arte de Occidente se esforzará en extraer todo el potencial trágico contenido en el anuncio de la traición, motivo que alcanzará su más perfecta expresión en la Santa Cena de Leonardo de Vinci.

Pero por una curiosa reacción, después del Concilio de Trento, el arte de la Contrarreforma se separa de la obra maestra de Leonardo y retorna a la fórmula simbólica de Bizancio; además, se desinteresa de las circunstancias históricas y psicológicas y se preocupa, sobretodo, por la glorificación del sacramento de la Eucaristía, representando la Santa Cena como la primera misa.

Faustino Sanz, nació en Madrid el 21 de mayo de 1923. Fue un escultor muy precoz iniciándose en las técnicas de dibujo y modelado. Su trayectoria escultórica se ha basado en la inspiración de los grandes maestros del Siglo de Oro, sin olvidar su maestría, a la hora de crear sus trabajos, llegando a ser catalogado como “El último de los imagineros” y como continuador de los grandes maestros imagineros: Cano, Mena y Berrruguete. Según sus palabras…mi obra ha sido siempre algo mío muy personal, nunca me guié de nadie, lógicamente mis obras tienen en común con la de los grandes maestros, que son imaginería al estilo tradicional.

A través de su larga trayectoria como escultor ha realizado más de 3.500 obras, las cuales están repartidas no sólo en España sino en el extranjero. Además ha realizado cerca de 20 exposiciones.

Entre sus obras, imágenes de Cristo, Vírgenes, Santos, Ángeles, Retablos y Bajorrelieves; Tronos y Carrozas. También realiza bustos y figuras diversas a petición de particulares.

Destacan las obras pasionales de las que caben resaltar “La Santa Cena” de Ciudad Real. “Jesús y las Santas Mujeres” El Prendimiento”, Jesús atado a la Columna”…todas ellas impregnadas por un gran realismo y expresividad.

Entre las características más destacadas de su estilo cabe destacar el tratamiento de las telas y de los cabellos. Con un toque nervioso de gubia llega a crear la volumetría de ambos, frente a la suavidad de las zonas carnosas. Destaca la monumentalidad de sus figuras, dispuestas para ser exhibidas en la Semana Santa, tratando de producir un efecto persuasivo y emocional en el espectador contemporáneo.

La Santa Cena está formada por trece figuras que representa el momento de la Consagración del pan por Jesucristo y es intencionalidad del artista conseguir escenificar el momento bíblico en que Jesús se dirige a sus apóstoles.

La situación de los apóstoles no va a responder a la iconografía bíblica así de esta manera nos encontramos con: Judas Iscariote, San Andrés, San Bartolomé, San Mateo, Santiago el Mayor y San Pedro, a la izquierda de Jesús, y a la derecha San Juan, Santiago el Menor, San Simón, Santo Tomás San Felipe y San Judas Tadeo. Se encuentran en dos posiciones, cinco de pie y el resto sentados en borriquetas. Para la composición el obispo Hervás y Benet pidió a Sanz Herranz que hiciera una vivencia, en la cual estuvieran unos con otros conversando. Tenemos por tanto una Santa Cena animada. (tomada del concepto de Leonardo da Vinci).

JESÚS, de pie, en el centro marcando el eje compositivo de todo el conjunto escultórico, su rostro denota la angustia de su futura pasión. Se encuentra aislado ajeno a todos los apóstoles, elevando la mirada hacia el cielo, consagra el pan (el pan partido que porta en sus manos, al unir sus dos partes coincidirán totalmente). En la espalda posee la fecha y nombre del autor.

SAN JUAN, sentado a la derecha de Jesús, es representado imberbe, al ser el apóstol más joven, mantiene la mano situada en el corazón.

SAN PEDRO, sentado a la izquierda del Maestro presentado con barba corta y partida en dos, los pómulos salientes (un signo de la edad que tiene). Destacamos el perfecto tratamiento anatómico de las manos.

SANTIAGO EL MAYOR, es representado con rasgos de senectud y en conversación con San Pedro.

SANTIAGO EL MENOR, de pie, y contiguo a San Juan, se encuentra en acto de diálogo con Jesús. De todos los apóstoles es el de mayor estatura.

SAN SIMÓN, sentado, con la cabeza apoyada en su mano derecha, está reflexionando sobre las palabras pronunciadas por el Maestro. Es el único apóstol que no muestra diferencias en los ropajes de tonalidades.

SANTO TOMÁS, de pie, asombrado por el intenso momento, se abre el manto preguntando si hay dudas sobre su fidelidad.

SAN FELIPE, gesticulando, con la mano cerca del corazón, y preguntando si es él el traidor. Se advierte en la mirada que dirige a Jesús, una gran incertidumbre.

SAN JUDAS TADEO, muestra su senectud mediante los tonos grisáceos de la barba y cabellos. Su actitud en forma de ruego, la demuestra mediante la posición de las manos (difiere en calidad técnica y escultórica con el resto del conjunto).

SAN MATEO, posee una mirada de asombro hacia Jesús.

SAN BARTOLOMÉ, de pie, conversa con San Andrés manteniendo la mano izquierda en su pecho como signo externo del pesar que le invade, posee larga barba y largos cabellos, que permiten apreciar las orejas.

JUDAS ISCARIOTE, es el único que se encuentra cubierto, debido al remordimiento de su hecho, y por eso su mirada es esquiva hacia el Señor.

Pero aquí el imaginero le da un corte noble a la cabeza. Según los críticos tiene corte Miguelangelesco.

En el tratamiento de los ropajes Sanz Herranz demuestra una perfecta técnica, ya que estos se acoplan perfectamente al cuerpo, dejando entrever la anatomía de cada uno de los personajes. En el estudio de los cabellos y de las barbas, existe una gran heterogeneidad, intentando el escultor adaptar las formas a la idea y psicología que se tiene de cada uno de los apóstoles. El tratamiento de las telas y de los cabellos, donde con un toque nervioso de gubia llega a crear la volumetría de ambos frente a la suavidad de las encarnaciones.

Las figuras llevan una capa de anilina con alcohol, con tonos siempre en madera para diferenciar unos manto de otros. El color de los ojos fue ejecutado por el decorador, ya fallecido José Fernández Pelayo.

Todas las tallas están ejecutadas a un tamaño superior al natural, debido a su firme deseo de que las imágenes no queden ridículas cuando se observen desde lejos o desde alto. Otra característica es, que no policroma sus obras, aprovecha las vetas de la madera para que estas figuren formas.

Museo Diocesano de Ciudad Real.Guía Ilustrada) http://santacenadeciudadreal.blogspot.com.es/

Jesús Resucitado

La liturgia de la Resurrección de Cristo es la más bella e imponente de todo el Calendario Litúrgico. En la Resurrección de Jesucristo está el centro de nuestra fe cristiana y de nuestra salvación, ya que si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe (1Cor.15, 14)… y también nuestra esperanza. Pero sabemos que Jesucristo no sólo ha resucitado, sino que nos ha prometido resucitarnos también a nosotros.

Así nos explica el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, la resurrección, es decir, el misterio de nuestra futura inmortalidad.

En la muerte, que es la separación del alma y el cuerpo, el cuerpo humano cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado. Dios en su omnipotencia dará definitivamente a nuestros cuerpos la vida incorruptible, uniéndolos a nuestras almas. Esto, en virtud de la Resurrección de Jesús.

Joaquín García Donaire nace en Ciudad Real el 29 de julio de 1926. Miembro de una familia de artistas comienza sus estudios en la Escuela de Arte y Oficios a la temprana edad de ocho años. Posteriormente, y gracias a una beca de la Diputación Provincial de Ciudad Real, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.

Doctor en Bellas Artes desde 1984, se dedicó largamente a la enseñanza, hasta ocupar durante casi 20 años la Cátedra de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, de la que es Profesor Emérito. En 1985 tomó posesión de su plaza como Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

Ha ganado los más importantes premios nacionales (3ª medalla de la Exposición Nacional de BBAA de 1954, el Gran Premio de Roma de 1956, medalla de oro y primera medalla de la exposición Nacional de BBAA de 1957, medalla de bronce para la escultura de la V Bienal de Alejandría de 1963, Premio de Escultura en los Concursos Nacionales de 1965, etc)

Ha participado en las más prestigiosas exposiciones nacionales e internacionales, como la New York World Fair de 1964, la Exposición Universal de Bruselas de 1958, la III Bienal Iberoamericana de Arte de 1981, etc. Actualmente su obra se expone en una Antológica que le dedica el Museo de Santa Cruz en Toledo.

Sus trabajos están repartidos entre varios museos y colecciones privadas y públicas tanto en España como en el resto del mundo, siendo importante también su obra monumental. http://garciadonaire.com/

Jesús Resucitado

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Las esculturas fueron realizadas por el maestro Joaquín García Donaire en la ciudad del Vaticano. Las tallas son de madera de cedro macizas (con un peso superior a los cien kilogramos cada figura) tallado y encerado (las armaduras son policromadas).

El grupo escultórico lo componen las imágenes de Jesús saliendo del Santo Sepulcro mientras que cuatro soldados romanos, invadidos por el pánico, pretenden abandonar el lugar.

Rompe drásticamente con el estilo de las imágenes de la Semana Santa da ciudad, eminentemente barrocas.

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