Abril

Piedad de Chillon PAG.26LA PIEDAD

La representación de la Virgen con Cristo muerto en su regazo, “La Piedadnace en los conventos femeninos del valle del Rin que en italiano se llama Pietá y en alemán Vesperbild “imagen vísperal”, hace referencia a la hora de Vísperas, asociada a la liturgia del Viernes Santo, cuando María recibió en sus brazos a su Hijo desclavado de la cruz.

El tema de la Piedad no se menciona en los Evangelios, donde solo se puede rastrear el dolor de María en el Evangelio de Lucas (2, 35), en un versículo que será el germen de la Virgen de las Espadas. También Jacopo de la Vorágine dedica un capítulo a la Virgen de la Piedad (cap. CCXXIV) pero basándose en el Evangelio de Juan (19, 25-27) la describe erguida soportando de esta forma su inmenso dolor.

Esta creación surge a principios del siglo XIV gracias a las Meditaciones franciscanas del Seudo Buenaventura, a las Efusiones del beato Enrique de Berg y a las Revelaciones de santa Brígida. En el arte español de finales del siglo XV y comienzos del XVI se popularizó por la traducción al castellano de la Vita Christi de Ludolfo de Sajonia.

Este magnífico conjunto escultórico de “La Piedad” pertenece a la Iglesia parroquial de San Juan Bautista y Santo Domingo de Silos de Chillón (Ciudad Real). Es  del siglo XVI, en bulto redondo, de madera, dorada, estofada y policromada. La talla está ahuecada en su parte posterior. El conjunto está formado por tres figuras: San Juan, La Virgen y Cristo. San Juan semiarrodillado acaricia con su mano izquierda delicadamente el pelo de Cristo. La Virgen representada sentada, cubre su cabeza con manto dorado bellamente decorado con ribetes vegetales, rico estofado (palabra italiana “stoffa“, cuyo significado es tela rica) en tonos oscuros. Lleva la mano derecha al pecho, en señal de lamento, la mano izquierda, hoy perdida, descansaba sobre el muslo de Jesús. El cuerpo sin vida de Jesús después de su descendimiento de la Cruz, yace sobre el regazo de María, desnudo, sólo con paño de pureza. El brazo izquierdo ha sido mutilado a la altura del hombro.

Forma parte del retablo del siglo XVI de la Iglesia parroquial de San Juan Bautista y Santo Domingo de Silos de Chillón (Ciudad Real).

Por la proximidad de Chillón a Córdoba y su dependencia a esta diócesis durante esta época, debe su autoría a un maestro andaluz, siguiendo la línea del retablo de Fuente Ovejuna sin descartar la posible influencia de Bautista Vázquez, “El Viejo” dado que las esculturas presentan cierto clasicismo.

La obra con una gran carga de reflexión  y mensaje invita a meditar y concentra la atención en el drama de la pasión y la contemplación amorosa con sentido realista y conmovedor, porque no se trata de la lamentación de María ante el destino trágico de su Hijo, sino de la adoración del Redentor por parte de su Madre y del fiel, que contemplan la escena con un dolor íntimo y contenido.

…Pues si nunca le miramos ni consideramos lo que le debemos y la muerte que pasó por nosotros, no se cómo le podemos conocer ni hacer obras en su servicio. Porque la fe sin obras y sin estar entroncadas en los méritos de Jesús, bien nuestro, ¿qué valor puede tener ni quién nos despertará a amar a este Señor? (II M 1, 12). Santa Teresa de Jesús

Texto: Ana María Fernández Rivero

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