Mes de Diciembre

Inmaculada Concepción perteneciente a la parroquia de San Pedro (Ciudad Real)

INMACULADA CONCEPCIÓN

 DESCRIPCIÓN ICONOGRÁFICA

La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe proclamado por Pío IX, en la bula Ineffabilis Deus, el 8 de diciembre de (1854): define que por una gracia singular de Dios, María fue preservada inmune de todo pecado, desde su concepción.

Fundamento Bíblico

Gen 3, 9-15.2: menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium donde Dios declara la enemistad entre la serpiente  y la mujer…”.

Ef 1, 3-6.11-12: El Padre eligió a María “antes de la creación del mundo para que fuera santa e inmaculada en su presencia en el amor” (Cfr. Ef 1,4).

Evangelio: Lc 1, 26-38 “Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel  a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: Salve, llena de gracia, el Señor está contigo”.

Apocalipsis, capítulo 12: “La mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro” (Ap 12, 5). 

En el Cantar de los Cantares se dice algo que le corresponde muy bien a María Santísima: “Eres totalmente hermosa y en ti no hay mancha alguna ni defecto” (Cant. 4, 7) Las metáforas bíblicas, popularizadas por las Letanías de la Virgen de Loreto, aparecen a su alrededor: el sol, la luna, la estrella del mar, el espejo sin mancha,  el jardín cerrado, la fuente, el pozo de agua viva, el cedro del Líbano, el lirio,  el olivo, la rosa, la Torre de David, la Ciudad de Dios, la puerta del cielo.

La imagen de la Inmaculada quedó  fijada en el siglo XV tomando como base un texto del Apocalipsis: <<Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza>> (Ap 12,1). En ocasiones pisa una serpiente significando <<Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza>> (Gn 3, 15), añadiendo así la idea de la Virgen como nueva Eva, elegida para vencer al mal y restaurar la pureza primitiva.

Puede afirmarse que en el arte barroco del siglo XVII surge el concepto iconográfico actual de la Inmaculada Concepción plasmado en numerosas obras. Libre ya de todos los símbolos de las letanías, rodeada sólo por ángeles, sus pies aplastan la serpiente tentadora, para recordar su victoria sobre el pecado original.

A ello contribuyeron los artistas españoles, quienes aportaron su particular visión, creando un estilo propio.

Defendida por franciscanos, jesuitas y la monarquía española.

España celebra a la Inmaculada como patrona y protectora desde 1644, siendo el 8 de diciembre fiesta de carácter nacional. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul (Este privilegio fue otorgado por la Santa Sede en 1864).

Es la Patrona de la Infantería, de Farmacéuticos y las Facultades de Farmacia.

La pintura de “La Inmaculada Concepción” que podemos contemplar en el Patio del Museo corresponde a un lienzo del siglo XVIII de notables proporciones de autor desconocido, que pertenece a la Parroquia de San Pedro Ciudad Real.

El pintor representa a la Virgen como una joven morena, bella, tierna y dulce entre nubes, rodeada de ángeles; la figura de María adquiere elegancia casi cortesana, vestida con túnica blanca y manto azul símbolos de pureza y eternidad respectivamente, la palabra manto representa a la madre que envuelve y cobija. Coronada con doce estrellas (las doce tribus de Israel o la maternidad sobre la iglesia fundamentada en los doce apóstoles); destacando su concentrado gesto y sus manos unidas que nos invitan a la oración.

Querubines en las más variadas posturas la rodean, otorgando movimiento, gracia y vitalidad al conjunto, unos son muy visibles mientras que otros desaparecen en la penumbra, ya que hay varios planos de profundidad. Los atributos que portan corresponden a la tradición mariana: varas de lirios (la pureza), el espejo (virginidad perpetua), rosas (el amor), la palma del martirio (triunfo de la vida futura).

Una serpiente a los pies simbolizando su dominio sobre el pecado.

Un árbol en la parte baja a la izquierda de la imagen, posiblemente indicando su papel de intercesora entre el mundo terrenal y Dios.

Sobre ella alza el vuelo la paloma símbolo del Espíritu Santo, y la gracia divina que la Virgen dispensa sobre la Tierra.

Los ropajes de María parecen estar azotados por un fuerte viento que crea un sensacional efecto de movimiento. La luz incide en la zona derecha y consigue atractivos contrastes lumínicos.

 Mensaje

 La solemnidad de la Inmaculada, al caer dentro del tiempo de Adviento, se convierte en un motivo de esperanza para toda la Iglesia cuando se prepara para recibir al que viene a “bendecirnos con toda clase de bienes espirituales y celestiales”

(Ef 1,3-6.11-12).

 Miremos a ella, y dejémonos mirar por ella; para aprender a ser más humildes, y también más valientes en el seguimiento de la Palabra de Dios; para acoger el tierno abrazo de su Hijo Jesús, un abrazo que nos da vida, esperanza y paz.

Papa Francisco en el Ángelus de la Inmaculada, 2013

***

Texto: Ana María Fernández Rivero. Colaboradora del Museo Diocesano de Ciudad Real.

Fotos: Ricardo Falquina Sancho

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